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1410 AM Libre 12/11/03
La nueva imagen de los EEUU en América LatinaEl sueño de vivir en los EEUU se diluye progresivamente. Aquella
imagen estereotipada de la gran nación del norte, tan estimulada por los
medios masivos de comunicación, por los emigrantes, por la propaganda se
diluye progresivamente. Una reciente encuesta sobre la opinión de los EEUU
en América Latina muestra como la imagen negativa que tienen los
latinoamericanos sobre el presidente Bush va aun mas lejos que la figura
presidencial y afecta a toda la nación. Hasta ahora, los funcionarios en
Washington le restaban importancia al rechazo casi generalizado de Bush en
la región, señalando que era un efecto natural de la guerra de Irak y
otras medidas de defensa antiterrorista, y creían que la baja popularidad
de Bush en la región no se extendía al país. La nueva encuesta de
Latinobarómetro, dada a conocer días después de que una encuesta de Zogby
Internacional mostrara que un 87% de los formadores de opinión en América
Latina tienen una imagen negativa de Bush, indica que el rechazo casi
generalizado al mandatario norteamericano en la región está empezando a
afectar la imagen de los EEUU. El porcentaje de latinoamericanos que tiene
una imagen negativa de Estados Unidos se duplicó de un 14% en el 2000 al
31% este año, según la encuesta de Latinobarómetro
(www.latinobarometro.org), realizada entre 18,600 personas en 17 países.
Aunque el 60% de los latinoamericanos tiene aún una imagen positiva de
Estados Unidos, la cifra cayó del 71% en el año 2000, dice la encuesta.
Las cifras también muestran que en algunos países como México, la imagen
negativa de Estados Unidos está creciendo más rápido que en el resto de la
región. En México, el país que Bush describiera en setiembre del 2001 como
“la relación bilateral más importante” de Estados Unidos en el mundo, una
mayoría, el 58% de la población tiene una imagen negativa de su vecino del
norte, comparada con el 22% en el 2000. Hace apenas tres años, un 68% de
los mexicanos tenía una buena imagen de Estados Unidos, según la
encuesta.El 62% de los argentinos, el 42% de los brasileños y el 37% de
los chilenos tienen ahora una imagen negativa de Estados Unidos, mientras
que en el 2000 los porcentajes eran del 28, 18 y 20 por ciento,
respectivamente. ¿Qué está pasando? ¿Por qué cada vez más latinoamericanos
ya no sólo son anti-Bush, sino también anti-Estados Unidos? 1410 AM Libre 12/11/03 Las fronteras del futuro
Esta vez
estamos en contacto con Uds desde un mundo diverso, plural, que contrasta
profundamente con las realidades conocidas desde nuestras latitudes. Nos
encontramos en Lima, volviendo de Arequipa y de Puno, en la frontera con
Bolivia. Venimos de mundos diferentes, contrastados, donde algunos se
reorganizan en el marco del proceso de mundialización basado en el modelo
económico neoliberal, mientras que otros parecen suspendidos en otras
dimensiones del tiempo y del espacio. Los
procesos de globalización junto con la reorganización de los sistemas
económicos basados en el modelo económico neoliberal generaron un nuevo
paisaje cultural que cambió la imagen social de América Latina en los
últimos 20 años. En este
mundo en transformación surgieron ideologías e imaginarios legitimadores
de los modelos hegemónicos en la economía, en la política y en la cultura,
como el postmodernismo y el neoconservantismo. Pero
también en este nuevo escenario emergieron otras ideologías, o
reformulaciones de las ya existentes, que cuestionan el modelo neoliberal,
los procesos de transición a la democracia y las dimensiones negativas de
la globalización. En medio
del lago Titicaca, el lago navegable mas alto del mundo, a 4000 metros de
altura, a tres horas de barco de Puno y frente a Bolivia, visité la isla
de Takile, habitada por una comunidad quechua, cuya organización social
está muy lejos de las reglas de la mundialización. Aunque allí reciben
turistas de todo el planeta y disponen de paneles solares para producir
electricidad y antenas satelitales para observar el mundo, sus habitantes
mantienen las vestimentas, costumbres, la lengua y sorprendentemente,
formas políticas y sociales casi desconocidas en nuestras latitudes. La
agricultura genera el sustento nutritivo de esta población y la tierra
está distribuida en parcelas iguales para todos sus habitantes. El
producto de las ventas artesanales se destina en un 80% al artesano
mientras que el 20% restante se distribuye entre los habitantes con menos
recursos, según sus necesidades. La escuela primaria es bilingüe, en
quechua y castellano, adonde los niños descubren su mundo y el mundo desde
los valores de su tradición, pero también desde internet y la televisión
satelital.. Hombres
que tejen en la plaza central de la comunidad y mujeres que transportan
pesados bultos. Hombres y mujeres que conviven varios años antes del
matrimonio demostrándose mutuamente su afecto y su capacidad de gestión de
la vida cotidiana antes de embarcarse en una nueva etapa de convivencia
con otra responsabilidad social. Desde la
lectura de la sociedad a la que estamos habituados, que mide la calidad de
vida desde parámetros económicos, en donde la capacidad de consumo parece
articular las sociedades, estos habitantes de Taquile resultarían muy
pobres. Sin embargo la alegría de la gente, sus formas de interacción
social, la mirada y la vivacidad de sus niños, cierto, muy tímidos, pero
observando al turista con la curiosidad e interés por el conocimiento nos
transmite una visión muy diferente a las que nos produce el fracaso de los
modelos clásicos de las sociedades de consumo. Taquile
será un vestigio del pasado que nos recuerda los gestos básicos de la
fraternidad social y la solidaridad perdidas en la deriva individualista y
competitiva de las sociedades posmodernas? Se habrá salvado de la derrota
social, que se observa nítidamente a apenas unos kilómetros de esta isla
porque supieron construir desde sus valores y tradiciones un dinámico
proceso de adaptación a la mundialización, de la que a su vez no escapan?
Seguramente las respuestas son múltiples y complejas pero este fugaz
pasaje por esta experiencia social nos llena de interrogantes. Al mismo
tiempo en la frontera vecina, Bolivia se reorganiza, saliendo lentamente
de la crisis en que la sumergiera el mismo modelo económico que no logro
resolver los problemas de sus sociedades en la mayor parte de los países
de América Latina: Crisis que además muestra la fragilidad de un modelo
centrado en la exportación de los recursos naturales, en un momento de la
historia adonde el valor principal de las sociedades está en la educación,
en la capacidad de incorporarle a los productos de la tierra la
innovación, la inteligencia de la gente. Simultáneamente en la frontera norte del Perú, en Ecuador, mas de
treinta mil indígenas y campesinos se movilizaron en un combate contra una
de las empresas mas poderosas del mundo global, la Texaco, acusándolos de
daños graves al medio ambiente. En Ecuador le llaman el proceso del siglo
al juicio que opone estos
pobladores a la Texaco, en el cual se acusa a la compañía petrolera
de haber utilizado métodos de excavación prohibidos en otros países y
causado daños irreversibles en el medio ambiente. En veinte años de
explotación petrolera en la amazonía ecuatoriana, Texaco ganó mas de 30
000 millones de dólares y los habitantes de esta región en su momento no
pudieron contar con los elementos culturales, jurídicos, políticos o con
la organización social que les permitiera poner en evidencia este reclamo.
Esta es otra imagen de la mundialización y del desafío que representa para
los pobladores comprender y responder organizadamente a las amenazas
medioambientales producidas por la explotación de los recursos de la
tierra.
Imagen que a pesar de las distancias geográficas, de las culturas
diferentes, de sociedades que probablemente nunca se encontraron, muestra
nuevas respuestas frente a un proceso económico que fracturó los frágiles
equilibrios que hacían posible la vida para estas comunidades. Y
sorprendentemente un tema subyacente que reúne las respuestas de estas
sociedades de Bolivia, de Ecuador, pero también de Irak o de Afganistán,
es el manejo y la lucha por el control de los combustibles fósiles, la
guerra de la energía, la que necesita el mundo desarrollado para asegurar
su desenfrenada carrera por el consumo. En Perú
los datos de la última encuesta de hogares muestran que a pesar del
incremento de mas del 5% del PBI durante el año 2002, el 10% mas pobre de
la población apenas recibió el 3,3% de la riqueza nacional, mientras que
el 10% mas rico se acercaba al 50% del PIB. Leia ayer en la prensa que los
campesinos peruanos ganan promedialmente 45 dolares por mes, un dólar
cincuenta por dia trabajando de sol a sol!. Esta
profunda asimetría que hace del continente latinoamericano la región mas
desigual del planeta y acumula tensiones sociales nunca conocidas
previamente, llegó hasta los equipos técnicos del Banco Mundial quienes
acaban de presentar en la ciudad de México un informe denominado
“Desigualdad en América Latina y el Caribe: ¿ruptura con la historia?”
cuyo objetivo es poner fin a la prolongada historia de desigualdad en la
región de América Latina y el Caribe. Este estudio propone a las naciones
emprender profundas reformas de las instituciones políticas, sociales y
económicas, que mejoren el acceso de los pobres a servicios y bienes
básicos, especialmente a la educación, que se transfieran ingresos a las
familias pobres y apliquen políticas públicas específicas para ayudar
tanto a los indígenas como a los afrolatinos. Este
documento analiza los motivos de la persistente desigualdad que aflige a
la región, identifica de qué manera ésta obstaculiza el desarrollo y
propone formas para lograr más equidad en cuanto a la distribución de la
riqueza, el ingreso y las oportunidades. De
acuerdo con la información recabada por los investigadores, el 10% más
rico de la población de América Latina y el Caribe se queda con el 48% del
ingreso total, mientras que el decil más pobre sólo recibe el 1,6%. En las
naciones industrializadas el decil superior recibe el 29,1% mientras que
el decil inferior recibe el 2,5%. Desde la
década de los setenta hasta la de los noventa, la desigualdad en América
Latina y el Caribe fue superior en 10 puntos respecto de Asia; en 17,5
puntos respecto de los 30 países de la OCDE y en 20,4 puntos respecto de
Europa oriental. Los
datos muestran que la inequidad en el país menos desigual de la región,
Uruguay, es superior respecto al país más desigual de Europa oriental y
los países industrializados. En promedio, la desigualdad del ingreso ha
tendido a empeorar en la región aunque las experiencias son variadas;
algunos países con relativa igualdad, como Argentina, Uruguay y Venezuela,
han experimentado aumentos en la desigualdad; Argentina en forma drástica.
Por el contrario, Brasil, históricamente el país con mayor desigualdad de
la región, experimentó una leve pero significativa mejora, al igual que
México, que
parece haber mejorado su situación. Este
informe destaca además que la raza y la etnia son los factores que
determinan en forma más permanente las oportunidades y el bienestar de los
individuos de esta región. Tanto los indígenas como los afrolatinos viven
"en considerable desventaja respecto de los blancos", según el informe,
puesto que son éstos últimos los que reciben los ingresos más altos de la
región.. En
contraste con la brecha permanente relacionada con las diferencias
raciales y étnicas, América Latina ha
experimentando avances en cuanto a acortar la disparidad de género en
relación con el ingreso y la educación. En gran parte de la región, las
niñas y las jóvenes están en realidad superando a los niños y jóvenes en
términos de logros educacionales. El
problema de la desigualdad es a la vez profundo y complejo. El equipo de
investigadores del Banco Mundial recabó datos de 20 países utilizando
encuestas domiciliarias con una cobertura de 3,6 millones de personas y
revisó además una vasta cantidad de estudios económicos, sociológicos y
políticos sobre desigualdad en América Latina. Los investigadores
descubrieron que la desigual distribución de los recursos que hoy
caracteriza a la zona sigue un patrón determinado según los diferentes
rasgos que tomó la colonización europea de la región. Según el
informe, tal como en el antiguo período colonial, hoy también son los
grupos de élite los que dan forma a las instituciones y las políticas
públicas para favorecer en primer lugar sus propios intereses, donde el
informe destaca las desigualdades educativas. En una
economía global, donde la educación es un aspecto crucial para la
competitividad, la comprensión y adaptación al cambio, no desarrollar la
capacidad y el conocimiento de los individuos hasta niveles óptimos, frena
el ritmo del crecimiento económico y debilita el efecto del
crecimiento sobre la pobreza. Para
hacer frente a las profundas raíces históricas de la desigualdad en
América Latina, además de los poderosos intereses económicos, políticos y
sociales que hoy la
sustentan, el informe del Banco Mundial destaca
cuatro amplias áreas de trabajo en torno a las cuales se deben unir
los gobiernos y la sociedad civil con el fin de romper con este
destructivo patrón: 1
Construir instituciones políticas y sociales más abiertas, que permitan a
todos los sectores sociales lograr mayores niveles de participación y
decisión en la sociedad. 2
Asegurar que las instituciones y las políticas económicas desarrollen una
mayor equidad, a través de una sólida gestión de la economía e
instituciones equitativas y eficaces para resolver las crisis y eviten las
enormes regresiones que producen estas situaciones.
La
tercera recomendación es aumentar el acceso de los pobres a los servicios
públicos, especialmente educación, salud, agua y electricidad, así como el
acceso a tierras cultivables y a servicios rurales. Finalmente el informe
propone reformar los programas de transferencia de ingresos de modo que
lleguen a las familias más pobres, incluyendo el uso de medidas que
condicionen la asistencia de los niños y niñas a la escuela y a los
consultorios de salud, a fin de mejorar la capacidad de generar ingresos
durante todo el ciclo vital. "El factor clave para
reducir la desigualdad en América Latina es emprender una reforma
institucional", dice Guillermo Perry, el Economista en
Jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, y coautor del
estudio. Según este economista,
"para superar la desigualdad que socava los esfuerzos que hacen los pobres
por salir de la pobreza, éstos necesitan ejercer mayor influencia en las
instituciones políticas y sociales, lo que incluye a instituciones y
servicios públicos, de salud y de educación. Para permitirles lograr esa
influencia, las instituciones deben ser totalmente abiertas,
transparentes, democráticas, participativas y fuertes". Y los
autores concluyen indicando que el éxito para poder
"romper la larga trayectoria de desigualdad en América Latina"
depende "de un fuerte liderazgo y la creación de amplias coaliciones" con
el fin de movilizar "el protagonismo político de los gobiernos
progresistas y de los pobres." Es así, escuchó bien, lo dice el Banco
Mundial. Esta convergencia entre la toma de conciencia de los graves
problemas que afectan a la región, la organización social para canalizar
esas respuestas, la expresión política de las mismas y el apoyo al cambio
que representan estos informes parecen anunciar un complejo, difícil, pero
promisorio camino de cambios y de reconstrucción de las sociedades de
América Latina. Construir la patria
bolivariana, dirán algunos, proseguir el sueño interrumpido de Bolivar,
construir una América para los americanos, pero no la patria de Monroe,
sino la de Bolivar, la de Artigas, los caminos del desarrollo de un modelo
propio en donde la educación, la activa participación de todos los
ciudadanos en la construcción del continente en el que quisieran vivir
deje de ser un sueño, para transformarse en la alegría cotidiana producida
por las cosas simples y pequeñas de la vida, en donde el entramado social
que asegura la educación, la salud, la justicia, pueda permitir asomarse al futuro
con la sonrisa de esa niña de diez años con la que converse en Taquile y
me contaba de alguna manera la mundialización, pero la otra, no la de las
empresas, de las finanzas, de las mafias internacionales sino la de la del
respeto de la diversidad de la gente, de sus culturas, de sus esperanzas .
1410 AM Libre 22/10/03 La larga marcha del despertar de América
Latina
La etapa
final empezó el jueves, desde muy temprano, cuando las inmensas masas humanas
descendían y marchaban llegando de todas partes para ingresar al centro de
la ciudad de La Paz. Las
imágenes televisivas, que no fueron difundidas en todos los países de
América Latina, especialmente en algunos países andinos, y pregúntese
porque, mostraban una de las manifestaciones más multitudinarias de las
últimas décadas en el centro paceño. Eran trabajadores mineros,
campesinos, vecinas y vecinos de El Alto, juntas vecinales de las zonas
suburbanas de la ciudad de La Paz, jóvenes con sus tambores, mujeres,
gremialistas y gente de otros sectores sociales, llegaban desde los cuatro
puntos cardinales con un único objetivo: exigir la renuncia de Gonzalo
Sánchez de Lozada a la presidencia de Bolivia. Se veían
pancartas con frases de repudio al gobierno, estandartes de las diversas
organizaciones, banderas bolivianas con crespones de luto, acompañados a
lo largo de la marcha con gritos en contra del Presidente. Era la
respuesta de un pueblo descontento ante las medidas de un gobierno que
impuso su política neoliberal, sin escuchar a la ciudadanía, pero también
un movimiento de indignación, rabia y dolor por las matanzas en El Alto,
Chasquipampa y Patacamaya. La plaza
San Francisco, lugar que usualmente sirve de concentración de las
movilizaciones de los trabajadores, esta vez no daba cabida a los
manifestantes. Las
movilizaciones de los vecinos de las ciudades de El Alto y La Paz, superaban a los lideres y a las
dirigencias sindicales y vecinales, y los vecinos/as que superaron en
estos días a sus direcciones se preguntaban?, ¿Hacía dónde vamos?, ¿Qué vamos a hacer ahora con
nuestra movilización? El Alto,
a cuatro mil metros de altura en el altiplano, aloja a los pobres del país
mas pobre de América Latina. La pobreza en Bolivia alcanza a más del 70
por ciento de sus 8,2 millones de habitantes y uno de cada tres vive en la
indigencia, mientras que casi 13% de la población económicamente activa
está desempleada. Más de un millón de personas trabajan en la economía
informal, los mineros reciben un ingreso mensual de 14 dólares, con
jornadas de 14 horas mientras que el 50% de las familias vive con un dólar
cada día. En La
Paz los ricos viven en el valle, mientras que los pobres se cuelgan en las
laderas de los cerros buscando su supervivencia. El Alto, creció de 10 mil
habitantes en 1950 a 800 mil actualmente y es un polvorín social y
político, con sus calles de tierra barridas por el helado viento del
altiplano, sus precarias viviendas de barro sin saneamiento ni agua
potable, habitadas por jóvenes aymaras. En estos
días decenas de miles de habitantes se descolgaron de las alturas para
bajar al centro, y allá en lo alto, desde sus barrios atrincherados,
cavaron zanjas para impedir el paso de los tanques y los camiones del
ejército, el que se concentro en defensa de los edificios gubernamentales.
La
insurrección boliviana, como un inmenso terremoto popular tuvo su
epicentro en El Alto y se extendió a Cochabamba, Potosí y hasta la
selvática Santa Cruz de la Sierra. Durante un mes se cortaron las rutas y
durante más de una semana una huelga general indefinida exigió el fin de
un gobierno que en pocos días se llevo la vida de más de 70
bolivianos. Algunos
testimonios dicen que todo
empezó en Cochabamba en abril del 2000. Ese mes estalló en la ciudad la
llamada "guerra del agua". Toda la población salió a la calle, instaló
cientos de barricadas, se plantó en la plaza principal durante días y
obligó al gobierno de Hugo Bánzer, en aquel entonces presidente, a dar
marcha atrás, recuperando así el control de los recursos hídricos que
habían sido privatizados y puestos en manos de una empresa
trasnacional. Fue la primera derrota del plan económico
neoliberal boliviano. Los
sacudones sociales del 2000 modificaron el mapa político-social boliviano.
El movimiento campesino surgió como la principal fuerza social, organizado
en torno a la Federación de Plantadores de Coca liderada por Evo Morales,
y la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia
dirigida por Felipe Quispe. Pero las organizaciones campesinas
experimentaron a su vez cambios profundos. Del discurso clasista, que
nunca abandonaron, se pasó a uno histórico y étnico, que hace hincapié en
las demandas de tierra y territorio, lo que supone la gestión
participativa en los recursos naturales. Fue surgiendo así un nuevo sujeto
social, heterogéneo y diverso, pero articulado en torno a la identidad
aymara, síntesis de la nueva identidad nacional, y anclado en algunos
territorios, como El Alto y en las comunidades indígenas. El
siguiente paso del movimiento social se produjo en febrero de este año
cuando un motín policial en La Paz contra la reducción de un 12,5 por
ciento de los sueldos policiales decidida por el gobierno de Sánchez de
Lozada, se convirtió en motín y en masacre. Seis policías, siete civiles y
dos miembros del ejército fueron muertos el 12 de febrero en el
enfrentamiento entre el Grupo Especial de la policía y efectivos del
Regimiento Custodia en la Plaza Murillo, sede del gobierno. Al día siguiente, una enorme
manifestación obrera que finalizó en la céntrica plaza San Francisco fue
ametrallada desde las alturas, elevando a 33 los muertos de esas jornadas,
que provocaron la inmediata dimisión de casi todo el flamante
gabinete. El
último episodio de este impresionante ciclo social es la guerra del gas
cuyo centro se localizo en El Alto, la ciudad más pobre de Bolivia. Sánchez
de Lozada, uno de los empresarios mineros más poderosos de Bolivia, asumió
la presidencia el 6 de agosto de 2002. Esta era su segunda presidencia. En
la primera de 1993 a 1997, llevó a cabo el llamado proceso de
capitalización, una fórmula combinada de privatización con participación
estatal, que transfirió las empresas y los pozos petroleros al control de
las firmas transnacionales. Sin
embargo la incomprensión fatal para el presidente saliente fue que para
los bolivianos, quienes ya tienen muy poco, el gas representaba mas que un
producto de exportación, era la última oportunidad de salvar su
dignidad. El 17 de
octubre Sánchez de Lozada hizo efectiva su renuncia a través de una carta
enviada al Congreso Nacional legislativo, y se marchó de la residencia
presidencial a…Miami!!! Así como había llegado, desde los EEUU, se volvió
a ese país. El FMI y
el Banco Mundial habían dado su apoyo a las obras y a la política
económica rechazadas por la multitud que obligó al presidente de Bolivia,
Gonzalo Sánchez de Lozada, a renunciar este viernes. El FMI alentó en
agosto al gobierno a avanzar rápidamente en grandes proyectos de gas
natural, que serían importantes para alcanzar el crecimiento
boliviano. Pero un
amplio sector de la población boliviana mantuvo un gran escepticismo en el
proyecto, dados los antecedentes de las instituciones financieras
internacionales y de las corporaciones multinacionales que participarían
en el proyecto. Los
dirigentes de la protesta advirtieron además que la construcción del
gasoducto arrasaría inmensos recursos naturales, mientras que enriquecería
a corporaciones energéticas transnacionales de Estados Unidos y Gran
Bretaña, en contraste con las pequeñas ganancias que obtendría el
país. El mismo 17 de octubre, el ex vicepresidente Carlos Mesa asumió la presidencia de la Republica de Bolivia y formo un gobierno de transición con personalidades externas a los partidos políticos, el que fue aceptado por todas las organizaciones y el pueblo boliviano. “Ni olvido ni venganza, solamente justicia” prometió Mesa quien se comprometió a presentar frente a la justicia a los responsables de las decenas de victimas de la periferia de La Paz. La
renuncia de Sánchez de Lozada parece poner fin al sistema político
boliviano de las ultimas décadas, abriendo un inmenso debate sobre la
renovación de los actores políticos, las estructuras partidarias, los
modelos de desarrollo y la consolidación de la democracia El nuevo
presidente recibió las felicitaciones y el apoyo de toda la comunidad
internacional especialmente de sus colegas de Argentina, Brasil, Chile y
Venezuela. Para los
EEUU la nueva ecuación boliviana es compleja. La caída de Sánchez de
Lozada consolida el eje Argentina-Brasil-Venezuela que podría integrar a
Bolivia. Desde la
cumbre de la OMC en Cancún, EEUU intenta estabilizar una alianza de
contención de los vientos renovadores de América Latina. Hasta ahora, ha logrado formar un
frente que incluye a Colombia, Ecuador y Perú. Y parece riesgoso para los
intereses del ALCA perder un aliado tan importante como Bolivia, que no
sólo posee la segunda reserva de gas del continente sino que puede ser el
fiel de la balanza en el marco de las alianzas regionales.
Por eso, el futuro del ALCA y de los planes norteamericanos se jugaron sorprendentemente en las empinadas calles de La Paz, y en El Alto, la ciudad mas pobre del continente. En este
dinámico y complejo ajedrez continental que tiene como telón de fondo la
pobreza creciente de los pueblos de América, nadie tiene aun la ultima
palabra, pero renace en el continente la sólida convicción de apostar a un
futuro sin violencias, con mas justicia social, identificando la dimensión
endógena de un continente con enormes reservas, que deberían destinarse
esencialmente al desarrollo de la educación, la salud, las posibilidades
de acceder plenamente a la sociedad del conocimiento para todos sus
habitantes. Fernando Lema
Los pasos del presidenteFernando
Lema* “Es preferible
encender las velas que maldecir la oscuridad” Confucio Aun en tiempos de crisis Paris es una ciudad luminosa, dinámica, creativa. Esa luz que no sabemos si llego con Camille Pisarro, retornando al Caribe y dibujando incansablemente las luminosas tierras venezolanas, del Mediterráneo, con las miradas tan diversas y convergentes de Paul Cezanne y Vincent Van Gogh. O la que se instala en el pensamiento social de fines del siglo XIX, desde el descubrimiento de la luz eléctrica y el fantástico debate popular sobre su naturaleza corpuscular u ondulatoria. Pero finalmente no importa su origen, lo importante es que esa luz se instalo en la ciudad, devino gesto creativo, arte, movimiento transformador de las ideas, desde el impresionismo, el pensamiento científico o la filosofía. Desde fines de un siglo que consolida la noción de progreso y un movimiento intelectual que cree profundamente en el futuro, en la transformación de la realidad desde la razón lógica, Paris es para siempre, la ciudad luz. Los atardeceres junto al Sena, con sus lánguidos
crepúsculos otoñales, son remansos de paz que invitan al análisis y la
reflexión. Un análisis que sin olvidar todas las dimensiones de la
realidad permite tomar distancia de las urgencias coyunturales, observando
desde otra perspectiva los múltiples caminos que se abren mas allá de la
crisis. Caminos que se construyen con pensamientos, acciones, silencios,
decisiones, pero sobretodo recorriendo la realidad con una lucida mirada.
La que permite dar los pasos necesarios para encontrar el rumbo,
identificar las luces precursoras que anuncian el amanecer, las huellas
del futuro, las que interpretan las necesidades y urgencias de la gente,
las que generan consensos sobre la sociedad en la que todos quisieran
vivir. Estos
caminos que se abren hacia el horizonte representan a su vez el desafío de construir un nuevo país.
No solo el país de las finanzas y de los vaivenes de la economía, sino el
de la gente, del afecto cotidiano de las familias hoy desgarradas por las
incertidumbres laborales, por la partida de los seres queridos en busca de
otras tierras mas acogedoras, un país sin ollas populares, en el que cada
ciudadano pueda comer cotidianamente en su casa, donde la educación vuelva
a preparar a niños, jóvenes y adultos para una sociedad con futuros. Estas miradas que apuestan a salir de la crisis por
medio del crecimiento social, son inversiones en educación, en salud, en
alimentación, las que aumentan la seguridad, la productividad, restablecen
los equilibrios medio ambientales, las posibilidades de negociación entre
los diferentes actores sociales y no generan solamente una sociedad mas
justa, sino mas estable y mejor dispuesta al cambio.
El
éxito del cambio no depende solamente de la programación política sino que
se asocia a las posibilidades de realizar un completo diagnostico del país
e integrar esos datos en un sistema de información que permita generar
indicadores sociales útiles para las tareas gubernamentales, diferentes
alternativas para la transformación productiva y social y una visón
prospectiva que se extienda mas allá de los plazos electorales. En ese
contexto el pensamiento volverá a ser el eje de la acción transformadora,
las complejas y múltiples dimensiones de la realidad desplazaran la
reducida lectura de la economía neoliberal, como un camino de recuperación
de las libertades perdidas en la asfixia ideológica, económica y
consumista del neoliberalismo. Sin
embargo el ejercicio de la libertad sin una clara definición de los
valores en los que debe sustentarse parece ser un frágil y peligroso
equilibrio. Por eso será necesario restablecer los vínculos a veces tan
olvidados entre la ética y la política, con el trabajo, con la innovación
tecnologica. La ética como un valor central en la construcción de la nueva
sociedad, adonde el conocimiento será el eje pivotante del país
productivo. Conocimiento de la realidad, valores, cambios, educación,
concertación, son las palabras claves para generar una sociedad
profundamente libre. Porque solamente en una sociedad mas equitativa,
educada, alimentada, con el real derecho a la salud y al trabajo, la gente
recuperará el sentido estético, el afecto, la poética, la erótica, todas
las dimensiones de la ética, la posibilidad y el placer de pensar en el
futuro, es decir los componentes centrales de la vida. Quizás sea este es
el verdadero camino para resolver la crisis, recuperar en todas sus
dimensiones la condición humana, la que en las condiciones mínimas de
supervivencia se fractura y desgarra, castigando aun mas a mujeres y
niños. Salir de la crisis, significa
identificar los caminos múltiples de la realidad, “fazer o caminho das
pedras” como dicen en Brasil, marcar el sendero guijarro tras guijarro,
hasta que poco a poco, entre todos, solidariamente, con lucidez y
responsabilidad, se creen senderos, calles y avenidas con realidades
concretas, atraídos por ese fantástico y único motor de la vida que no
genera la frustración del fracaso, la utopía, sencillamente porque es
inalcanzable. Esta agenda tan cargada de sueños, esperanzas y
señales abre las puertas del encuentro de toda la sociedad con su futuro.
Un espacio aun pleno de incertidumbres pero que puede construirse
solidamente afirmándose en el estudio de la realidad y sus posibilidades
de transformación. Las profundas heridas sociales de nuestros pueblos no
se resolverán con un simple cambio de modelo, pero se abre un nuevo camino
de participación para la construcción de alternativas que necesita de
todos los ciudadanos. Con la mas amplia participación democrática será
necesario construir desde cada escuela, desde cada organización barrial,
gubernamental, no gubernamental o gremial, el incentivo para crear el país
en el que todos puedan convivir, en el que todos puedan permanecer.
Valorizando lo propio, los recursos endógenos, el desarrollo de nuevos
valores, y otros tan antiguos y necesarios como la solidaridad, olvidados
en la lucha competitiva y egoísta de la sociedad neoliberal, la gente,
cada ciudadano, podrá retomar su derecho a construir el modelo de país en
el que quisiera vivir. Entonces, quizás, el Uruguay deje de expulsar a su
gente y el camino inverso, el de la inclusión social abra los caminos de
una patria grande, adonde las fronteras mentales y geográficas de la
colonización dejen lugar a un nuevo mundo, el del desarrollo endógeno y
complementario con otros países de la región, desde otro concepto de
mundializacion, adonde cada ciudadano valga por lo que sabe, por lo que
tiene para aportar en la construcción de una nueva sociedad en la que
todos serán imprescindibles. Ese fue el mensaje reposado, abierto, reflexivo que nos parecio escuchar, en el Instituto de Altos Estudios de América Latina de La Sorbona, dicen las autoridades francesas que lo recibieron, del probable futuro presidente de la republica, del Encuentro Progresista/Frente Amplio, Dr Tabaré Vazquez. * Investigador científico del
Institut Pasteur de Paris
1410 AM
Libre Desde el modelo expulsor hacia la Patria grande Por
Fernando Lema Ayer regresábamos a Paris con la
ciudad soleada, aun impregnada con los vestigios del verano, perceptible
en los rostros bronceados de sus habitantes, en la alegría de los
parisinos, a pesar de la compleja dinámica que impone el comienzo del año,
que aquí se inaugura en el mes de setiembre, en la llamada rentrée y que
no es solamente escolar, sino también política y social.
En estos días vuelven al primer
plano de la actualidad todos los temas nacionales e internacionales que
quedaran en suspenso al comienzo de las vacaciones, desde un mundo que no
se detuvo y avanza con dificultades, en un proceso complejo de reparación
y de retorno a una legalidad internacional fuertemente aplastada por la
lógica de la violencia. Pero que también reorganiza nuevos ejes
estratégicos de negociación desde los países del sur, como una contracara
de la violencia. Los países en desarrollo, fuertemente golpeados por el
modelo económico neoliberal que intentara imponerse en el marco de los
intercambios comerciales, desde el organismo internacional de comercio,
desde el ámbito financiero o bajo la presión militar, intentan, en el
marco de las reglas internacionales, establecer un nuevo marco de
negociación que haga posible la supervivencia planetaria.
Lo que algunos llaman el fracaso de
la OMC en realidad es el nacimiento de una esperanza, el surgimiento de un
nuevo eje estratégico, el G21, que se ampliara en el futuro y que propone
nuevas reglas de convivencia en un mundo en el que se multiplico por 4 la
desigualdad en 40 años. Y donde los mas afectados fueron las mujeres y los
niños. Pero también hay otras señales que
anuncian este renacimiento, la compleja y difícil negociación que mantiene
la Argentina con sus acreedores como una decidida actitud para darle
prioridad a la gente mas que a las finanzas. La firme actitud de Brasil
para buscar los caminos de la paz en Colombia, buscando preservar la
estabilidad de una zona, que no peligra solamente por los enfrentamientos
entre la guerrilla, el ejercito y los paramilitares, hecho gravísimo sin
duda, por sus consecuencias sobre las poblaciones civiles, pero menor
cuando sabemos que la amazonia, encierra la mayor riqueza planetaria de
biodiversidad, inmensos yacimientos petrolíferos, las mayores reservas
fluviales del planeta. Y desde la invasión a Irak por los EEUU se reafirma
lo que ya se conocía desde mucho antes, que riqueza y soberanía son
términos cada vez mas antagónicos y difícilmente compatibles. Y la
acumulación de armamentos, de consejeros militares de los EEUU, de tropas
y aviones de combate, no anuncia en esa zona, precisamente la paz, sino
gravísimas consecuencias para las poblaciones civiles, para la soberanía
de los pueblos de Colombia, de Brasil, Ecuador, Perú y Venezuela y una
seria desestabilización de toda la región. Desde las latitudes mas
meridionales estos conflictos parecen lejanos, poco perceptibles y a veces
increíbles, sin embargo existen cada vez mayores evidencias y
consecuencias de una lucha por la apropiación de los recursos energéticos,
hídricos y de la biodiversidad del planeta. Primero con medidas económicas
con graves repercusiones sociales, luego con presiones diplomáticas y
finalmente con intervenciones militares. Esta apropiación generada por el
modelo neoliberal empieza en el ámbito social con medidas económicas,
expulsando a los habitantes de sus tierras y captando los recursos humanos
mas calificados mediante políticas de atracción de los profesionales.
Continúa en el ámbito de la negociación diplomática internacional, en el
terreno del comercio, de las finanzas y termina con la ocupación militar.
Asistimos en este año, como nunca, al despliegue de todas las facetas del
modelo económico neoliberal, sociales, financieras, diplomáticas,
militares y sus trágicas consecuencias para los pueblos del mundo. Y no es
necesario describir sus consecuencias, las viven con intensidad las
sociedades de nuestro continente en su vida cotidiana. Por eso los países del sur
reaccionan, se organizan y proponen alternativas, empezando por los
conflictos mas graves y urgentes. Sin embargo no logran aun abordar
en toda su dimensión el problema social generado por el neoliberalismo
económico, donde todas las naciones de los países en desarrollo se han
vuelto crónicamente expulsoras. La gente es desplazada del medio rural al
urbano, y desde las ciudades hacia otros países, buscando la supervivencia
que no encuentran en su propio territorio. Y así se desdibujan las
identidades nacionales, se pierden competencias, se fragiliza la
producción, la creatividad, la innovación, los sistemas educativos. Se
diluyen las naciones. El modelo económico elegido por
nuestros gobernantes no parece necesitar de la gente, por eso los excluye,
los olvida, los marginaliza. Y las naciones desarrolladas del mundo que
desde hace mas de cuarenta años se instalaron en la economía del
conocimiento, adonde lo mas importante es la capacidad de pensar y de
crear, se llevan a las personas mas calificadas para construir su propia
riqueza. Nadie elige irse del mundo que
conoce, de sus afectos, sin embargo miles de compatriotas abandonan cada
mes el país. Los emigrantes son expulsados de
sus familias, de su país, de sus trabajos, de sus tierras, de su
identidad. Y viajan hacia lo desconocido para enriquecer otras economías
sin entender porque no pueden crecer en el medio que conocen, en el que
nacieron y se educaron, esperando señales de sus gobiernos, de sus países,
que les permitan entender el absurdo de verse expulsados de una tierra
casi desierta, de una sociedad fragilizada del punto de vista demográfico,
económico, educativo, que debería necesitar de todos para salir
adelante. La comunidad de uruguayos residente
en Paris, sin tener siquiera el derecho al voto, como todas las demás
naciones, también espera. Por eso es que se le presta particular atención
a la visita que hoy inician, a Paris y Bruselas, el presidente del FA,
Tabaré Vázquez y el Senador Rodolfo Nin Novoa. Mañana precisamente, se
reúnen con la comunidad de residentes uruguayos en Paris, en un lugar
altamente simbólico, en la Maison de l’Amerique Latine, una hermosa
residencia con amplios jardines en el Bd Saint Germain, corazón de Paris,
que perteneciera al Dr. Charcot, maestro de Sigmund Freud, padre del
psicoanálisis, territorio de los sueños. Y allí estarán mañana los sueños
de los uruguayos, esperando señales del futuro. Pero no solamente los uruguayos
esperan señales en esta visita, organizada por invitación del gobierno
francés, la agenda de los ilustres invitados esta realmente plena de
encuentros y conferencias. Hoy fueron recibidos en el G8, el grupo de los
países mas poderosos del mundo, adonde fuera recibido el presidente Lula
hace un par de meses y cuya presidencia la ejerce Francia por este año. Al
mediodía se entrevistaron con el ministro de RREE francés, Dominique de
Villepin y con el vice alcalde de la ciudad de Marsella. En la tarde el prestigioso diario
Le Monde les realiza una entrevista y France Presse y la Agencia alemana
de prensa se reunirán mañana con ellos, antes de la reunión vespertina con
la comunidad uruguaya en Paris. Pero la agenda también prevé
encuentros con el intendente de Paris, Bertrand Delanoe, con las primeras
personalidades del partido socialista francés entre las que se encuentran
François Holande y Pierre Mauroy, quien fuera primer ministro durante el
gobierno de Mitterrand. El Instituto de Altos estudios de
América Latina de la Sorbonne, la mas antigua y prestigiosa universidad de
Paris, invitó a los visitantes a exponer la semana próxima sus puntos de
vista sobre política internacional en una conferencia intitulada “El
Uruguay y su futura inserción en el MERCOSUR”. Esta agenda tan cargada de sueños,
esperanzas y señales abre las puertas de un diálogo sobre el futuro. Un
espacio aun pleno de incertidumbres pero que puede construirse afirmándose
solidamente en el estudio de la realidad y sus posibilidades de
transformación. Las profundas heridas sociales de nuestros pueblos no se
resolverán con un simple cambio de modelo, pero se abre un nuevo camino de
participación para la construcción de alternativas que necesita de todos
los ciudadanos. Con la mas amplia participación democrática será necesario
construir desde cada escuela, desde cada organización barrial,
gubernamentalm no gubernamental o gremial, el incentivo para crear el país
en el que todos puedan convivir, en el que todos puedan permanecer.
Analizando la realidad, valorizando lo propio, los recursos endógenos, el
desarrollo de nuevos valores, y otros tan antiguos y necesarios como la
solidaridad, olvidados en la lucha competitiva y egoísta de la sociedad
neoliberal, la gente, cada ciudadano podrá retomar su derecho a construir
el modelo de país en el que quisiera vivir. Quizás dejemos de ser un país
expulsor y el camino inverso, el de la inclusión social abra los caminos
de una patria grande, adonde las fronteras mentales y geográficas de la
colonización dejen lugar a un nuevo mundo, el del desarrollo endógeno y
complementario con otros países de la región, desde otro concepto de
mundializacion, donde cada ciudadano valga por lo que sabe, por lo que
tiene para aportar en la construcción de una nueva sociedad en la que
todos serán imprescindibles. Fernando
Lema
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