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De las elecciones regionales a la organización territorial
El verano sigue prolongándose en este otoño austral, lo que parece ser una buena noticia para los operadores turísticos, para los que salen de vacaciones, para la economía de energía, en este discutido y polémico momento de crecimiento regional, pero a su vez es una mala noticia para los productores rurales, para la producción de energía hidroeléctrica y hasta para los navegantes, ya que se anuncio por primera vez desde que existen registros de observaciones satelitales, la formación de un huracán tropical en el Atlántico Sur, que azoto en estos días las costas de Brasil. Así parecen oscilar nuestros países, entre elementos aleatorios, imprevisibles, que a veces se anuncian como catástrofes, otras como fantásticos y fugaces beneficios. Pero será posible salir de este lenguaje de la imprevisibilidad, que parece de otros tiempos, para reducir los riesgos, mantener un crecimiento programado, alcanzar objetivos estratégicos a mediano y largo plazo En estas semanas oímos en diferentes oportunidades este lenguaje de azar, de casualidad, tan cargado de irracionalidad, que de alguna manera también refleja la impericia o la irresponsabilidad política en el manejo de los datos de la realidad conducente a la imprevisión. Es cierto que no es posible anticipar todos los eventos y que la previsión esta vinculada a las posibilidades de conocer la realidad, sus tendencias evolutivas, a la definición de ciertos horizontes prospectivos y a los recursos humanos y materiales disponibles para organizar planes y ejecutarlos, pero también a la capacidad de los sistemas políticos para prever y organizar los espacios, los territorios y los tiempos. La realidad no tiene signo, no es buena ni mala. Es la sociedad la que necesita orientarla, adaptarse o generar equilibrios que faciliten su supervivencia. Y es cada individuo el que necesita resolver en su vida cotidiana los elementos que le permitan acceder a una vida agradable. Y para ello es esencial organizar el territorio en el que se vive. No solo pensando en sus vías de comunicación, en su organización sanitaria, educativa, productiva, sino en las potencialidades y tendencias que ofrece ese plan. Pero también desde las formas organizativas de la sociedad que permitan reunir la expresión y la voluntad ciudadana, no solo en el voto sino en todas las manifestaciones y necesidades de la vida humana. De alguna manera saber en que territorio se quiere vivir y en que plazos se quieren alcanzar los objetivos definidos. Durante muchos años se pensó el estado, su territorio y sus organizaciones desde oficinas instaladas en las sedes gubernamentales, generalmente en las capitales nacionales. Es así que con el paso del tiempo se fueron identificando aberraciones organizativas que fracturaron sueños y posibilidades para sus sociedades. Por eso es que fueron emergiendo cada vez con mas vigor, esencialmente desde las organizaciones de la sociedad civil, pero también desde los partidos políticos tendencias descentralizadoras, de valorización de lo local, y muchos países adoptaron políticas y definiciones estratégicas que facilitaron la expresión local de sus ciudadanos. Esa es la importancia del hecho que reflejan las elecciones del ultimo domingo en Francia. Contrariamente a lo que había sucedido en elecciones previas los ciudadanos se expresaron masivamente para apoyar un cambio en sus gobiernos regionales y cantonales, que son los que finalmente deciden sobre los temas que interesan a sus ciudadanos. Y se volcaron masivamente en un voto de censura al gobierno central, a la presidencia del país y eligieron en 20 de las 22 regiones francesas integradas cada una por varios departamentos un gobierno opositor al gobierno central. Francia dispone en este momento de un gobierno central de centro derecha y 20 gobiernos regionales dirigidos por la coalición de izquierda integrada mayoritariamente por el partido socialista, los ecologistas y el partido comunista. El triunfo de la coalición de izquierda en las elecciones cantonales y regionales representa un gran cambio en el ámbito de la vida cotidiana de los ciudadanos franceses. Los representantes cantonales eligen los miembros del Consejo general de cada departamento. Y este Consejo departamental define las ayudas sociales, la creación de escuelas secundarias, las actividades culturales del departamento. En la región, integrada por varios departamentos se definen las políticas de construcción de rutas, viviendas, de liceos, sus recursos, la formación profesional, la organización del territorio. Y para la realización de estas actividades se disponen de sólidos paquetes financieros en base a las recaudaciones de impuestos locales y las transferencias que realiza el Estado. Pero además las regiones disponen de autonomía para gestionar recursos financieros de la Unión Europea. Por eso las elecciones del domingo en Francia, mas allá de sus repercusiones políticas en el gobierno nacional y el retorno de las esperanzas y especulaciones de la izquierda para su futuro, representan una seria advertencia al gobierno central y una fuerte señal ciudadana en la definición de las políticas de organización territorial, de reorientación del uso de los fondos públicos destinados a las políticas educativas, culturales y sociales. El gobierno del primer ministro Jean Pierre Raffarin sufrió el domingo un serio castigo electoral. De los 19 ministros del gobierno que se presentaron como candidatos, ninguno resultó electo. Incluso el ex presidente Valéry Giscard D’Estaing perdió la región de Auvergne.
En los dos años de gobierno el primer ministro se vio enfrentado a diferentes sectores sociales del país. La reforma del sistema de jubilaciones, las transformaciones en la educación nacional, el severo recorte de los gastos ligados a la salud, la reforma parcial del fondo para el desempleo y, en el último mes, el encontronazo frontal con los intelectuales y los científicos lo pusieron en una posición delicada. El partido socialista acusó al gobierno de haber “agravado las desigualdades sociales, acentuado las tensiones sociales y despreciado a los más débiles”, políticas que le costaron la derrota al equipo del gobierno. El primer ministro despertó fuertes resistencias al pretender imponer sus políticas liberales y finalmente ayer se vio obligado a renunciar. Sin embargo, en un gesto calificado de sordera política, pero que seguramente responde a diferentes imperativos de política interna de su partido, el presidente Chirac re confirmo al primer ministro en su cargo. Esta tarde, en unas horas, se anunciara el nuevo equipo que tendrá que llevar a cabo hasta el mes de junio, fecha de las elecciones europeas, las reformas centrales del gobierno. En 73 días deberá reformar la seguridad social y ya se prevé un serio revés electoral para el gobierno en las elecciones de junio. El nuevo gobierno, antes de ser nombrado ya fue condenado por la opinión publica y todos los partidos políticos que juzgan inaceptable la sordera política de Chirac. El primer secretario del partido socialista, Francois Hollande, habla de "error político"; el portavoz de los ecologistas, Yves Contassot, de "cinismo", Marie-George Buffet, del partido comunista, de "provocación" y de "afrenta al sufragio universal"; los movimientos situados mas a la izquierda del espectro político consideran "ilegitimo" el gobierno, mientras que Le Pen, desde la extrema derecha, pide la renuncia de Chirac. Ante el "rechazo mayoritario" de la política gubernamental, los sindicatos protestaran en las jornadas de acción europea del jueves y viernes y tomaran como eje temático la reforma del seguro médico, el empleo y la privatización de la compañía de gas y electricidad, tres temas de primera importancia social a los que el nuevo equipo de gobierno tendrá que hacer frente de aquí al verano. El panorama político europeo, así como las diferentes situaciones que viven los países en vías de desarrollo muestra con claridad la imposibilidad para hacer frente a la crisis, que no es solo económica, es también social, medioambiental, educativa, cultura, desde las reformas neoliberales. Probablemente porque el pensamiento económico neoliberal, marcado por un fuerte componente ideológico, cada vez mas distante de la realidad, resulta incapaz de formular propuestas alternativas que generen la adhesión de las sociedades. Ya hace varios cientos de años Danton, refiriéndose al proceso de la Revolución francesa decía, solo se puede destruir aquello que se remplaza. Tomar en cuenta la dimensión del imaginario en las sociedades resulta esencial para toda propuesta de transformación. Pero las resistencias son aun mayores cuando se pretende, lejos de la realidad cotidiana de los ciudadanos, sin un conocimiento de sus intereses y motivaciones, manejar los cambios desde un escritorio ministerial. Lo sucedido en el plano político en España hace unas semanas, el ultimo resultado electoral en Francia y hasta las dificultades energéticas y sociales de nuestra región tienen un punto común, el futuro no se improvisa, se construye paso a paso, con un claro conocimiento de los datos de la realidad y la permanente interacción entre los componentes estatales, sociales y la dimensión medioambiental, sin los cuales todo plan esta condenado al fracaso, por inadecuado o inaceptado por los ciudadanos.
Desde Buenos Aires, Argentina - Fernando Lema. http://www.fernandolema.com.ar | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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