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La música de la vidaEn los años precedentes, en parte como consecuencia de las fracturas sociales resultantes de la reconversión del mercado laboral en Europa, pero también impulsados por el discurso de las derechas y extremas derechas, los ciudadanos de Europa expresaban en diferente grado, según los países, un rechazo a los inmigrantes y a las políticas de captación de extranjeros para sus mercados laborales. Es a partir del segundo gran choque petrolero de los años 70 que los países europeos ingresan, no sin dificultades, a la reconversión tecnológica planteada por el ineludible acceso a la sociedad del conocimiento. Y en esa reconversión se pierden millones de empleos de la siderurgia, los textiles, en la industria del automóvil. Seguramente porque las mutaciones industriales hacia el sector servicios y hacia la deslocalización geográfica de las empresas que se trasladaron a Asia y América latina se realizaron mas rápido que las reconversiones educativas y las políticas sociales. De otra manera se podría decir que las previsiones sociales resultaron inadaptadas a la dinámica del proceso de transformación productiva, o que en los cálculos costo/beneficio de la reconversión la variable humana no fue el elemento determinante. Esto dejó a varios millones de trabajadores europeos sin trabajo, entre los cuales había una gran cantidad de trabajadores inmigrantes. Esta inmensa mutación laboral se produce en el marco de una profunda transformación científica y tecnológica adonde el acceso a la mano de obra calificada se transforma en el talón de Aquiles del sistema, especialmente en los sectores de la electrónica, robótica, informática, telecomunicaciones y biotecnologías. Esta transformación se produce en el mundo entero, pero en el caso de los países europeos la necesidad de incorporar al sistema mano de obra altamente calificada se encuentra limitada por la lenta adaptación de los sistemas educativos y por el envejecimiento creciente de las sociedades del continente. Estos dos elementos conjugados no permiten asegurar el personal calificado para la innovación que necesita Europa. La única salida inmediata para hacer posible esta reconversión es atraer la mano de obra calificada inmigrante. Todos estos hechos determinan que la década de los 80 en Europa es la de la desocupación, de la reconversión educativa, de la emergencia electoral significativa de los movimientos de extrema derecha y del rechazo a los extranjeros. Pero también del incremento de los grupos de defensa de los derechos de las minorías, de los movimientos de la sociedad civil organizada en áreas y temas que fueron progresivamente abandonados por un estado que reduce costos y también se moderniza. Es durante esos años y hasta muy recientemente que el Estado financia de manera importante a las ONG. Y es a partir de estos grupos que se genera paulatinamente la toma de conciencia de la importancia de los derechos de los inmigrantes. Sin embargo es en los últimos dos años que los gobiernos europeos abordan con inquietud las dificultades que se anuncian para el futuro de Europa si no se abren las puertas de la inmigración calificada y se adoptan rápidas medidas al mas alto nivel gubernamental para facilitar su acceso. Recientemente el Eurobarómetro, que mide la opinión de los çiudadanos europeos frente a diversas temáticas sociales mostró que el 56% de los europeos está de acuerdo con la llegada de inmigrantes a sus territorios. Esta opinión favorable crece con el nivel educativo y en la encuesta no se observan diferencias de respuesta entre las generaciones. Pero a su vez en la misma encuesta 8 ciudadanos europeos de cada 10 expresan la necesidad de reforzar los controles en las fronteras lo que muestra una clara preferencia por la inmigración legal. Cuales serán las tendencias migratorias de los países de América latina hacia esta Europa necesitada de mano de obra calificada, con una opinión pública europea y gobiernos favorables a las migraciones? El análisis de estas tendencias no es simple porque hay muchos factores en juego. Por un lado los países de América Latina siguen expulsando masivamente a su gente, esencialmente por la aplicación generalizada de las políticas económicas neoliberales en casi todos los países de la región y su negativo impacto social. Aumenta la pobreza, las desigualdades, pero también se reducen las posibilidades de trasladarse a los países vecinos que fueron siempre los primeros destinos de los migrantes latinoamericanos. El mecanismo de expulsión se vuelve mas selectivo. Emigran los que tienen recursos y posibilidades económicas y laborales para invertir en su expatriación. Los EEUU constituyeron, después de los países vecinos, el primer destino de los emigrantes latinoamericanos. Sin embargo este destino tan soñado para algunos cambió completamente en los últimos años. Las dificultades crecientes para acceder a ese país y la imagen negativa que tienen los EEUU en América latina, como lo muestra el Latinbarómetro, disminuyeron el flujo migratorio de los latinoamericanos hacia ese destino. Europa emerge entonces como un destino posible y las migraciones crecientes hacia España e Italia parecieran verificarlo. Solamente en España los residentes de América latina y del Caribe se quintuplicaron en 8 años, representando actualmente mas de medio millón de personas. Sin embargo las cosas no parecen ser tan lineales. La apertura de los mercados laborales de Europa del oeste hacia los países del este europeo hace mas compleja la interpretación prospectiva de estas migraciones latinoamericanas. En un continente marcado fuertemente por las diferencias salariales entre el este y el oeste los salarios mínimos de los países mas ricos sobrepasan ampliamente los salarios medios de los ciudadanos de los países del este europeo y generan un mecanismo que se ha denominado “turismo social” de los países del este. Porque al ser ciudadanos de Europa estos nuevos trabajadores del este no representan en realidad una población migrante y se ofrecen al mercado laboral occidental como “turistas laborales” por tiempos mas o menos prolongados. Este hecho es especialmente marcado en Alemania en razón de su posición geográfica, pero progresivamente se instala en toda Europa. El sector mas sensible para el reclutamiento europeo de mano de obra está representado por los trabajadores altamente calificados y es en esa tendencia que se orientarán las políticas europeas de migración en los próximos años. Pero a su vez es también el sector mas sensible para los países de América latina que aspiran insertarse en la sociedad del conocimiento en condiciones competitivas. Ya no es posible frente al desafío de construcción de la sociedad del conocimiento seguir perdiendo años de formación especializada en cada persona que migra, con el inmenso costo social que eso representa. Por eso frente a la definición de políticas migratorias con las que Europa piensa resolver su déficit demográfico para el crecimiento y la innovación, los países de América latina deberían consolidar sus propios sistemas de retención ciudadana, empezando por consolidar el sistema de ciencia, tecnología e innovación para el desarrollo social y elaborar políticas de desarrollo e integración que faciliten el crecimiento complementario entere las naciones. El momento es de crisis, de cambios, es decir de inmensas posibilidades transformadoras y esto exige programar y decidir rápidas definiciones en el terreno del sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación y de políticas de cooperación regionales e internacionales sin las cuales toda perspectiva de crecimiento y desarrollo se verá una vez mas postergada dejando al país cada vez mas vacío de sueños, de habitantes, de esperanzas de cambio. Ser migrante implica emprender un camino de difícil o imposible retorno, por eso es imprescindible transformar las condiciones que generan esta pérdida de potencial humano en crecimiento, en desarrollo, en calidad de vida, para que la gente no se vaya. Para que decenas de miles de compatriotas no sigan viviendo la permanente nostalgia del pais perdido, de la música olvidada de la lengua, de los sueños que jamás podrán recuperar, aunque restablezcan su dignidad de trabajadores. Siempre recuerdo aquella frase que escuche en la Praca da República un domingo en Sao Paulo, en boca de un inmigrante europeo llegado a Brasil. Al preguntarle porque venia cada domingo a la plaza a encontrarse con sus compatriotas y quedaba tan silencioso observándolos, respondió: “ Yo no tengo nada para decir, solamente vengo a escuchar la música de mi lengua” Ser un inmigrante es tener la permanente nostalgia de una música que jamás volverá a ser escuchada. No perdamos entonces las posibilidades de preservar la música de la vida, construyamos todos juntos el país en el que valga la pena vivir.
Desde Paris,
Francia
- Fernando Lema.
http://www.fernandolema.com.ar | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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