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1410 AM Libre  - 10/11/04

Tiempos de cambios

Paris ingresa lentamente en el otoño en el marco de una perspectiva internacional cargada de inquietudes y una muerte anunciada, la de Yaser Arafat, adonde las negociaciones prosiguen para elegir el momento del anuncio y transformar el fin de la vida del héroe del pueblo palestino en esperanza de paz para la región.
Mientras tanto en Montevideo, a pesar de esta primavera remolona y variable, la esperanza ya se instaló en el futuro de la gente. Desde que la ciudadanía decidió el 31 de octubre cambiar la vida.
La alegría, la esperanza, la mirada puesta en el futuro, que ojalá vuelvan a ser nuevos elementos de la identidad nacional, para desplazar el escepticismo, la incredulidad o el inmovilismo critico que muchas veces caracterizan el comportamiento de nuestra sociedad, deberán ser los motores del cambio que votó mas de la mitad del país pero del que se beneficiará toda la ciudadanía.
El cambio elegido, representa una mirada hacia el pasado y otra hacia el futuro. Los ciudadanos censuraron los comportamientos y actitudes políticas propias de otro tiempo y decidieron impulsar el desarrollo de un país moderno plenamente insertado en la región y en el mundo. Ahora entonces es el momento de poner en marcha los mecanismos que harán posible esa transformación. Y esas herramientas para el cambio no se encuentran solamente en la designación de los responsables de la dirección política del gobierno, detrás de cuyos nombres corre infatigable y estérilmente la prensa, sino que nacen principalmente desde la organización de la sociedad.
"Lo esencial es invisible a los ojos", "solo se puede ver con el corazon", le decia el zorro al Principito desde la pluma de Antoine de Saint Exupery.
Es quizás por esos caminos que debería incursionar la prensa, darle la palabra a la sociedad que fuera durante tantos años invisible, darle la palabra a la gente, encontrar a los interlocutores sociales, a las organizaciones que han identificado problemas y traerlos a la primera plana del debate social. Los reflectores mediáticos deberían orientarse hacia los verdaderos actores del cambio y no solamente hacia sus representantes. Porque son los ciudadanos los que están en el corazón de la realidad, los que piden el cambio para transformar su vida. Pero además  porque es necesario estimular, promover, las diferentes formas de organización social para lograr que los ciudadanos identifiquen sus necesidades, la manera de acceder a ellas, impulsarlas en las instancias correspondientes del gobierno por medio de los espacios de interacción entre gobierno y sociedad que serán creados. Espacios de participación que no deberían ser solamente ventanillas de entrada de los reclamos sociales sino terrenos de análisis, de convergencia, de acciones transformadoras, pero sobretodo de compromiso responsable entre las partes, entre los gobernantes y  la sociedad.
Cambiaron los tiempos. Avanzamos hacia un nuevo contrato social. Ahora se trata de impulsar la creación de asociaciones de ciudadanos que identifiquen los problemas concretos de la sociedad para poder servir de enlace entre el "terreno" y lo "decisional". Porque es imposible gobernar sin tener los ojos y los oídos en el terreno. Es muy difícil organizar y transformar eficazmente los elementos de la realidad sin el conocimiento cercano de la misma. Pero además es necesario conocer la opinión, los intereses de las personas, sus ideas, para poder organizar el futuro. Porque la organización del futuro es un dialogo permanente e interactivo entre todos los actores sociales. Así nace y se hace posible la organización territorial, la organización urbana, los estudios prospectivos.

Es necesario transformar el presente y organizar el futuro desde la sociedad para conseguir los cambios reales y posibles. Sin lugar a dudas no es fácil estimular la participación, lograr que la gente que durante toda su vida no fue convocada mas que para votar, de pronto asuma la responsabilidad de cambiar la vida, mejorando su lugar de trabajo, la escuela de su barrio, los comedores infantiles, la calidad de los productos que consume, disminuyendo las trabas burocráticas para simplificar la vida cotidiana, la posibilidad de acceder a sus derechos y defenderlos, introducir nuevas tecnologías para mejorar su vida cotidiana, preservar los equilibrios medioambientales, construir valores, educarse a lo largo de toda la vida, darle una dimensión ética y solidaria a la convivencia social.

La participación ciudadana es un largo camino de aprendizaje en la convivencia, adonde a cada paso se suman gratificaciones, se resuelven problemas, pero sobretodo adonde los ciudadanos adquieren una clara percepción de su realidad y de los limites para transformarla. Un gobierno con participación ciudadana deja de ser un receptor de demandas insatisfechas para convertirse en un eficaz gestor de las necesidades ciudadanas en el marco de una realidad bien conocida.
Esa es la clave de una buena gestión gubernamental, que gobernantes y gobernados se impliquen responsablemente en la resolución cotidiana de las demandas ciudadanas.
Allí no hay lugar para engaños ni decepciones, no queda mas lugar para la demagogia, para los espejitos de colores, porque el país se embarca en el conocimiento de la realidad para su mejor transformación posible, responsable, compatible con el crecimiento social, con la protección medioambiental y para ello necesita la participación solidaria de todos los ciudadanos.

 

 Desde París, Francia - Fernando Lema. http://www.fernandolema.com.ar
 


 

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