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Lógica de escape o nacimiento de un mundo?
En pocos días parece haberse instalado el pleno verano en esta ciudad. Las temperaturas ya sobrepasan los 30° y los parisinos miran con desconfianza un clima que el año pasado se llevó a mas de 12 000 personas en pocos días durante el mes de agosto. Las ventas de equipos de aire acondicionado sobrepasan todas las previsiones y se ponen en marcha planes de prevención para evitar que se vuelva a producir la terrible catástrofe que vivió la tercera edad el pasado verano. Así como en nuestras latitudes el calor es sinónimo de verano, vacaciones, descanso, aquí en Paris es signo de inquietud para una parte de la población. Cuando el calor se instala el cielo cambia de color, se vuelve marrón claro, signo evidente de la contaminación atmosférica visible. En primavera se agrega a esta contaminación de origen industrial, el gas carbónico producido por los motores de los automóviles y la gran cantidad de alérgenos que flotan en el aire, especialmente polen. Por eso aquí el calor no es solo sinónimo de vacaciones próximas sino crisis de asma, problemas respiratorios y sobretodo el recuerdo del último mes de agosto sufrido por las personas mayores. La municipalidad de Paris ya está adoptando medidas al respecto. Se distribuyeron cartillas informativas que informan sobre el comportamiento a adoptar cuando se eleva la temperatura y ayer se votaron medidas restrictivas para el uso de los 4x4, vehículos mucho mas contaminantes que los automóviles y sin ninguna utilidad practica en las ciudades. No hay ninguna duda de que la mayoría de las sociedades de este mundo cada vez mas globalizado se organizaron en torno a una lógica de resolución de las dificultades generadas por el crecimiento mas que de previsión de las mismas. Y no es solamente un problema de método sino conceptual. Es probable que muchas de las graves situaciones sociales y ambientales generadas podrían haberse previsto, evitado e incluso resuelto desde los primeros signos anunciadores. Esta previsión hubiera sido aun mas sencilla de haberse realizado estudios prospectivos sobre el crecimiento y sus consecuencias y haber integrado esos resultados en un análisis complejo y no lineal del desarrollo humano. Sin embargo estos elementos medioambientales, económicos, sociales, éticos o estratégicos no solo no fueron tomados en consideración por los sistemas políticos, sino que en la toma de decisiones fueron prioritarios los factores coyunturales, los que permitían la resolución inmediata de un problema sin medir las consecuencias de su aplicación en el futuro. Esta manera de pensar el mundo no es solo un comportamiento irresponsable en el plano social y medioambiental sino un nuevo factor de desigualdad entre las naciones. Los países mas desarrollados invierten enormes sumas de dinero para resolver los errores causados por la imprevisión, mientras que las naciones mas pobres deben pagar un precio económico, social y medio ambiental muy elevado por la ausencia de planificación prospectiva. Esta lectura acotada de la realidad se ha vuelto una inmensa dificultad para todas las sociedades pero es a su vez es un enorme motor para la innovación, para la adaptación, en situaciones adonde los riesgos son cada vez mayores. Se vive en la cuerda floja. Estas hipótesis de escape hacia el futuro, sin análisis ni previsión, asumiendo que el interés central se encuentra en los intereses económicos inmediatos se ha vuelto dominante y compromete seriamente la estabilidad medioambiental, política y social el planeta. Precisamente en estas semanas del mes de junio se juega en el ámbito diplomático un inmenso poker planetario en donde se negocian y comprometen múltiples escenarios de futuro. El fin de semana pasado el presidente Bush desembarcó en Europa en planes de campaña electoral, de alejamiento de la casa Blanca para permitir ciertos arreglos de cuentas internos en los EEUU y para recuperar el terreno diplomático que permita negociar en mejores condiciones el retiro de Irak y las ambiciones estratégicas de dominación de la primera e indiscutible potencia mundial. Es así que George Bush se plegó, en el espacio abierto por la diplomacia francesa, a la fastuosa conmemoración del 60 aniversario del desembarco aliado en Normandia. Que vino a hacer Bush a Europa?, además de fotografiarse con el Papa, lo que le aporta varios puntos de rating en la campaña electoral norteamericana. Fue un simple viaje electoral? Todo indica que era también necesario alejarse de la casa Blanca para que se produjeran sin produjeran sin declaraciones presidenciales las inevitables renuncias en la CIA, producto de algunos errores conocidos de los servicios de inteligencia y otras razones que conoceremos dentro de muchos años, si es que no se diluyen en el tiempo. El bajo perfil adoptado por Bush en Normandia hacia pensar que ya había obtenido lo que esperaba, que Francia apoyaría la resolución del Consejo de seguridad de las NNUU sobre Irak. Efectivamente, el martes 8 de junio las NNUU adoptan un texto que se aproxima mucho a los deseos norteamericanos. El 30 de junio se transfiere a Irak la soberanía. Sin embargo su territorio seguirá ocupado por 140 000 soldados y los recursos petroleros seguirán pagando el costo de la guerra. Rusos y franceses que de alguna forma esperaban poder ingresar al reparto quedaron afuera. Ese era el tema central en torno al cual giraba la discusión en el Consejo de seguridad, los beneficios económicos de los recursos petroleros y la llamada reconstrucción de Irak, muy recordada aquí estos días al evocar el famoso plan Marshall del fin de la guerra. Plan Marshall que en muchos casos reconstruyó lo que los mismos bombardeos aliados habían destruido, tal como me testimoniaron decenas de habitantes de las ciudades de Alsacia y Lorena, de Normandia, de las costas de la Mancha, al preguntarles que me contaran su guerra. La lógica de la guerra, la maquina de permanente destrucción y reconstrucción ya no se ampara en supuestas razones de justicia, sino de simple y declarado beneficio económico. Sin embargo aunque la lógica guerrera de la administración norteamericana haya ganado puntos en el terreno el retorno a una decisión del consejo de seguridad es un paso hacia el multimateralismo en la escena diplomática de Medio Oriente. De alguna forma es también una constatación por parte de los EEUU de que no pueden solos imponer su visión del mundo, sobretodo cuando desconocen las reglas de juego del territorio invadido. Es apenas un paso, un pequeño paso para cambiar la lógica de guerra. Pero se han dado también otros pasos en estas semanas. La toma de conciencia, siempre transitoria, de que la libertad no se impone por la fuerza. Las imágenes de la represión del ejercito británico y americano en Irak, las manifestaciones de los hombres iraquíes agolpados contra las rejas con las que el invasor les limita su territorio, humillados cuando le secuestran y violan a sus mujeres, cuando detienen a sus hijos menores. Son imágenes muy fuertes para pensar que desaparecerán en apenas unos días de las conciencias de la humanidad. Pero la estrategia de desembarcar, arrasar, reconstruir, esta lógica destructora de las sociedades y del medio ambiente sigue vigente y es lo que se discute hoy en la reunión del G8. El mundo sigue funcionando en la lógica de guerra. La misma que no se detiene frente a nada, donde todo vale, aunque exista la convención de Ginebra que exige el respeto de los prisioneros y la UNICEF denuncie esta semana que 300.000 niños soldados combaten en el mundo. Niños y también niñas las que además de soldados son esclavas sexuales. Ese es el mundo de la guerra, el extremo brutal de una lógica económica, financiera, industrial del beneficio inmediato. El escape al futuro, una lógica de visión estrecha, sin moral ni ética, que solo tiene un objetivo, satisfacer un modelo de consumo insaciable. Así fue el siglo XX, así parece ser el siglo XXI. Ayer observaba un programa de televisión llamado Ushuaia en el que se mostraban maravillosos paisajes humanos y naturales de Mongolia y su impresionante similitud con los pueblos indígenas de América. En un momento el conductor del programa reunido en una carpa con los habitantes de esas tierras les pregunta “que les falta a Uds.”. Los interpelados se miran entre ellos y no responden. Piden que se les vuelva a hacer la pregunta. El conductor del programa les dice entonces “están satisfechos, no les falta nada?” Y el interprete, antropólogo, traduce “no pueden responder, dicen que la pregunta carece de sentido”. Que significación inmensa tiene esta ausencia de sentido, porque de alguna forma la pregunta y la ausencia de respuesta muestra dos conceptos del mundo. Los pueblos nómades de Mongolia estaban, sin palabras cuestionando nuestra fuga desesperada hacia el futuro, detrás de algo que desconocemos, que para muchos es el dinero, para otros el poder, la máquina de guerra, la búsqueda insaciable del consumo y en el camino se nos quedó la ética, la estética, los valores, las tradiciones, la memoria. No será el momento de detenernos y pensar el futuro? Seguramente no estamos demasiado lejos del nacimiento de otro mundo, porque este ya no puede seguir así.
Desde Paris, irrespirable, contaminado, agobiante,
- Fernando Lema.
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