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1410 AM Libre - 05/05/04

 

Desde la crisis construir la confianza

 

La primavera se instala en Paris, como siempre florida, verde, con días prolongados por crepúsculos tardíos que le dan a esta bellísima ciudad una luminosidad siempre diferente en cada día del mes de mayo y una dimensión estética incomparable. Entre el 2 y el 5 de mayo Paris recibe 1500 intendentes y numerosos gobernantes de mas de 100 países de todos los continentes, entre los cuales se encuentran los intendentes de decenas de ciudades latinoamericanas y también el Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires Aníbal Ibarra y el intendente de Montevideo, Mariano Arana. para dar origen a una nueva organización internacional llamada “Ciudades y gobiernos locales”.

Los intendentes se reúnen por invitación de la municipalidad de Paris con la finalidad de crear el nuevo organismo internacional “Ciudades y gobiernos locales” que analizará las grandes temáticas urbanas, coordinará acciones y programas de cooperación entre las ciudades.

Este gran evento, pero también los numerosos pasos que han dado las colectividades locales en diferentes países del mundo, muestran la importancia creciente de las organizaciones municipales en la construcción de la ciudadanía, en la organización territorial y en la consolidación de las democracias a través de la participación de todos los ciudadanos en la elaboración de propuestas, en las decisiones y en la ejecución de los programas urbanos.

En América latina y en particular en el Mercosur la experiencia de la red de Mercociudades incorpora justamente estos criterios en sus actividades en un momento en donde el esfuerzo para consolidar las democracias regionales se hace cada vez mas importante frente a la crisis del modelo económico, que aplicado de manera dogmatica durante los últimos cuarenta años, llevó a América Latina a la peor crisis social de su historia, transformándolo en el continente mas desigual del planeta.

En un documento difundido el 21 de abril en Lima, por el programa de las NNUU para el desarrollo, apoyándose en un estudio realizado en 18 países de América Latina, con entrevistas a mas de 20 000 personas y 231 dirigentes políticos en las que se midió la opinión de los ciudadanos frente a la democracia electoral y el apoyo a esta forma de gobierno. La respuesta mostró un elevado escepticismo de la ciudadanía latinoamericana frente a la democracia electoral a pesar de los 25 años de avances hacia gobiernos civiles elegidos en las urnas.

Los sistemas políticos e institucionales de la región enfrentan serios problemas, advirtió el informe  del PNUD, ya que existe una crisis de confianza en los sistemas democráticos, que no han logrado satisfacer las aspiraciones políticas, sociales y económicas de los latinoamericanos.

Según el informe del PNUD  "El crecimiento económico insuficiente, las profundas desigualdades y los sistemas jurídicos y servicios sociales ineficientes han provocado el malestar popular y socavado la confianza en la democracia electoral”. El informe indica que en 2002, de acuerdo a las encuestas, 54,7 por ciento de los latinoamericanos declaraba que prefería un régimen autoritario a uno democrático, si el primero le resolvía sus problemas económicos. El 56,3 por ciento de los encuestados considera que el desarrollo económico es más importante que la democracia frente a 48,1 por ciento que opina lo contrario.

Pero también se muestra la desconfianza de los latinoamericanos hacia las instituciones del Estado, ya que el 40 por ciento de la población considera que puede haber democracia sin partidos, posibilidad que niega solo el 34,2 por ciento.

El secretario general de las NNUU encontró el resultado de esta encuesta preocupante y declaro que “La solución para los problemas de América Latina no se encuentra en un regreso al autoritarismo, sino en una democracia más profunda y consolidada”.

Sin embargo el hecho central que determina el escepticismo de los ciudadanos de América Latina frente a la democracia sigue aun sin modificarse y es la inmensa brecha económica entre ricos y pobres, que en América Latina es mayor que en cualquier otra región del mundo.

El sistema económico neoliberal que dominara durante los últimos cuarenta años las políticas de la mayor parte de los países de América latina de manera dogmática parece llegar a su fin en medio de las criticas de los organismos de las NNUU, del Banco Mundial, del PNUD, y las nuevas políticas económicas de mayor impacto social que intentan abrirse paso en Brasil y Argentina muestran la preocupación de los ciudadanos de esos países que buscan respuestas a sus problemas sociales, laborales, económicos por las vías democráticas.

Pero los márgenes de maniobra para el cambio son estrechos, porque el régimen económico que prometió prosperidad desde hace cuarenta años fracaso en lo social, en lo económico, en lo político, en lo financiero y el continente arrastra un pasivo importante que pesara en la construcción del futuro . Por eso la respuesta que buscan las ciudadanías ya no es mas de lo mismo sino alternativas que aseguren la continuidad del cambio social, que aseguren los derechos a la educación , a la salud, a una vida plena y digna. Y esas alternativas no es necesario inventarlas, hace decenas de años que se aplican en los países que han logrado instalarse en la senda del desarrollo, es decir , incorporar el valor agregado de la inteligencia a las materias primas.

Habrá que elegir los caminos del desarrollo económico y social que abre la inteligencia e incorporar el conocimiento en todos los planos de la actividad para generar un modelo endógeno, el mas adaptado a nuestra realidad, pero también para identificar los nichos de desarrollo en que los países puedan ser complementariamente afines. Como pretender que un pequeño país como Uruguay pueda ser competitivo con China, con Brasil, con la India, con la Unión europea, gigantes mundiales. Sin embargo podemos ser perfectamente complementarios en múltiples sectores, científicos, tecnológicos, educativos o productivos si elegimos incorporar a toda la sociedad en la creación de una vasta red de innovación. Es decir que debemos definir nuestras capacidades y prioridades y transitar del modelo de la competencia al de la cooperación complementaria, sin duplicar esfuerzos, sin marginación laboral o social, sino identificar internamente aquellos sectores entre los que puedan establecer sinergias y complementariedades y avanzar en ese nuevo modelo de país.

De esa manera desde las políticas estatales o locales, pero también desde las iniciativas urbanas o rurales, publicas o privadas, avanzaremos hacia una nueva forma de sociedad que se aleje progresivamente del canibalismo, de la violencia que marca el fin de la propuesta neoliberal, perfectamente representada en la desigualdad social latinoamericana y en la extrema violencia de la guerra en Medio Oriente .

Dos guerras diferentes, una silenciosa y terrible que se practica cotidianamente en los países en desarrollo, contra las mujeres, contra los niños, contra los pobres, que desplaza y marginaliza a millones de individuos cada año, que los aleja de las necesidades básicas educativas, alimenticias, sanitarias, culturales.

La segunda que muestra la otra cara de la misma violencia es el conflicto de Medio oriente, adonde la imagen mas visible es  la guerra en Irak que ya produjo 7000 civiles y mas de 6000 soldados iraquíes muertos, 742 norteamericanos y 105 de las otras fuerzas de la coalición, mas de 4200 heridos de los EEUU y un número indeterminado de mercenarios muertos y heridos.

Una guerra que le costo a España 350 millones de euros mensuales y a EEUU mas de 4000 millones de euros por mes.. Que desde su inicio hace apenas un año costo 170 000 millones de euros, mas de quince años de producto bruto interno del Uruguay. Sin embargo, las guerras, que no se basan precisamente en causas nobles, benefician a las fuerzas de ocupación con mas de 750 millones de euros mensuales por concepto del petróleo usurpado. Así se paga la guerra.

En esta hecatombe ya murieron 150 soldados latinoamericanos y en diferentes países de América central se activan movimientos pidiendo que regresen a sus casas. Pero en realidad hay que detener para siempre la guerra y esta perversa maquina de destrucción que envía millones de personas a la marginación y decenas de miles a la muerte.

No es posible construir otro mundo? Las sociedades latinoamericanas descontentas con sus democracias quizás estén dando los primeros pasos, también lo hacen las opiniones publicas europeas y norteamericanas que descubren con horror las imágenes de la tortura en Irak practicada por soldados que actuaban en nombre de la construcción de una sociedad democrática.

Quizás este descontento se transforme en acción política, en participación, para transformar desde cada barrio, desde cada ciudad la injusticia en desarrollo. De esa manera la imagen negativa que tienen los latinoamericanos de sus propias democracias empiece a cambiar, no solo cuando disminuya la desigualdad, cuando se reviertan los indicadores económicos, sino sobretodo cuando se haga justicia. El anuncio realizado por Colin Powell esta mañana, de que el gobierno hará intervenir a la justicia para sancionar a todos los culpables de la tortura en Irak es un buen signo para la democracia, que muestra, que aun desde la difícil posición de graves violaciones a los derechos humanos y sin postergaciones, no todos los estados se protegen detrás de una ley que anuncia la anulación de la pretensión punitiva del Estado y asume sus responsabilidades, lo que consolida fuertemente la esperanza de una transformación social en el marco del respeto de la democracia, probablemente eje de la continuidad histórica de los estados, de la credibilidad institucional y de la identidad de sus ciudadanos.

 

 Desde Paris, Francia - Fernando Lema. http://www.fernandolema.com.ar


 


 

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