Por extrañas razones que probablemente
obedezcan a la discontinuidad con que nuestro cerebro analiza la
realidad, no vemos el mundo como una secuencia continua de eventos sino
como una sucesión de fracturas que nos dan una imagen fragmentada de la
realidad.
Vemos el mundo en diapositivas en lugar de integrar la información en
una dinamica continua, tal como es la realidad. Quizas por esa razon es
que necesitamos hacer balances, definir puntos de inflexión, festejar el
fin de una etapa o el comienzo de otra cuando en realidad no se produjo
tal quiebre.
La semana pasada escuchamos y leimos balances, resúmenes de un ciclo que
arbitrariamente pareciera terminar el 31 de diciembre. Sin embargo, en
esa necesidad de discontinuidades analíticas surge frente al balance su
contrapartida, la dimension de lo
deseado, las perspectivas, las lineas de horizonte.
Y en un momento historico de tanto dolor generado porla violencia, por
la guerra, por los cataclismosgeológicos que nos hacen tomar plena
conciencia de lafragilidad humana, aun mayor en el terreno de
lainjusticia social, las perspectivas nos abren horizontes de esperanza.
Sobretodo cuando las miramos desde nuestras latitudes adonde se abrieron
ventanitas de sueños y utopias, desde que las diferentes sociedades de
los paises del Mercosur decidieron, expresándose democráticamente,
transformar ese terrible vacio dejado por la posmodernidad y esa herida
social causada por el neoliberalismo economico, en un futuro de
esperanzas.
Pero si bien la esperanza nace de la expresión humana de los deseos no
puede construirse sin un sólido análisis de la realidad, sin un método
que haga posible el cambio, sin las técnicas adecuadas que permitan
transformar los sueños en realidades,
manteniendo de todas maneras siempre el sueño renovado como un atractor
hacia el futuro.
En los años precedentes las esperanzas se fueron agotando y la
incredulidad y el escepticismo se transformaron en el elemento
dominante de nuestras sociedades. La gente en su desesperación emigraba
hacia destinos desconocidos, se deslizaba sin quererlo hacia diferentes
formas de marginación social y la violencia se instaló poco a poco en
una sociedad que perdió las referencias del futuro, los sueños, las
utopías y la esperanza.
Porque en medio de la dilución de valores sociales que se impulsaban
desde un pensamiento adonde la consigna es todo vale, la victoria es del
mas fuerte, la
solidaridad es un valor secundario e innecesario y de una organización
gubernamental que pretendió dejar librada a las leyes del mercado la
compleja organización de la sociedad, no habia espacios de futuro, todo
era caos, crisis, incertidumbre. Mas aun
porque el pensamiento dominante no tenia contenido, no propuso
alternativas, no respondió a las preguntas cotidianas de la gente. Pero
que además se agravó
cuando en la practica de la gestión cotidiana de la vida el
neoliberalismo económico se reveló un fracaso que precipitó a las
sociedades en la mayor crisis de
su historia.
Fue como con aquella conocida frase de Bertold Bretch que Uds deben
recordar y que empezaba. "primero se llevaron a los comunistas, pero
como yo no tenia nada
que ver con ellos no me importó, después se llevaron a los judíos y como
yo no era judío, tampoco me importo, después vinieron a buscar a los
vecinos "... y así
sigue ese pensamiento que ilustra tan bien nuestra incapacidad para ver
el peligro del poder impidiendo poner en marcha los mecanismos de
respuesta, de
solidaridad, que nos protejan de la opresión y la injusticia.
Los mecanismos y las políticas neoliberales generan cada vez mas
pobreza en el mundo desde hace mas de cuarenta años, primero en Africa,
continente destrozado por la colonización y el neoliberalismo, luego en
la mayor parte de los países de América
Latina. Mas tarde siguió con la Argentina , un pais con inmensas
riquezas que de pronto vio sumergida a mas de la mitad de su población
en la miseria. Y hace apenas un poco mas de dos años que llegaron las
consecuencias del neoliberalismo económico con toda su violencia a
nuestro país. Algunos pudieron negociar, adaptarse e impulsar las
definiciones para un cambio que hoy parece que podría alcanzarnos a
todos. Sin embargo muchos quedaron completamente excluidos de la vida
social, laboral, de
los circuitos de la educación, de la salud. Ahí parecía morir la
esperanza, que se observaba en la mirada de la gente que cotidianamente
recorre la ciudad buscando sobrevivir, en los niños malabaristas
obligatorios de las esquinas, en los pequeños
vendedores de flores que no van a la escuela, en la gente que ya no
asiste mas a los servicios de salud, en los miles de jóvenes que escapan
por la droga o el alcohol a la desesperanza.
Pero de pronto rebrotó con la primavera un tenue hilo de esperanza que
no se debe defraudar desde lo gubernamental, pero mas que nada debe
consolidarse
desde la sociedad, poniéndose en marcha, organizándose para identificar
los problemas y proponer soluciones, participando plenamente en la
construcción del futuro
de sus deseos, sueños y necesidades.
Esa construcción del cambio seguramente comenzará desde lo mas pequeño,
desde lo cotidiano, desde lo que tantas veces escapa a las complejas
estructuras del Estado cuyos ojos y oídos estuvieron siempre tan lejos
de la gente.
Por eso en este momento de esperanzas infantiles renovadas en la noche
de reyes no vendría mal que los adultos también pusieran en sus zapatos
una lista de
sueños, de aspiraciones, de necesidades, de actividades necesarias para
empezar este año a concretarlas, expresándolas, organizándose, buscando
las herramientas, los mecanismos, los canales a través de los cuales
pueda lograrse la transformación de su
realidad.
Yo, que sigo creyendo en los reyes magos, es decir en la expresión del
deseo como un elemento central, como el primer paso del camino de la
transformación, y
teniendo el privilegio de poder expresarlos públicamente quisiera
compartir algunos de mis sueños con Uds., porque quizás podamos todos
juntos
transformarlos en realidades.
No se imaginan como desearía que la prensa fuera cada vez mas libre, mas
seria y responsable. Es decir que no sea una herramienta conspiradora al
servicio de
algunos intereses para difundir muchas veces mentiras o calumnias,
tomando como rehenes a los ciudadanos, sino que ayude a construir
opinión publica, que sea
una herramienta de la inteligencia social para construir amplios
espacios democráticos, que sea educativa, bien informada, con
periodistas cuyo salario esté en acuerdo con la inmensa responsabilidad
de su función.
Como desearía vivir en una sociedad en la que las mujeres pudieran
beneficiar de la misma manera que los hombres de sus derechos, sin
ingresar necesariamente por los trillados senderos masculinos tantas
veces plenos de errores y de violencia.
Como quisiera que todos los niños, todos no algunos, pudieran adquirir
la condición de seres humanos, es decir que puedan tener acceso a la
educación, a la salud, a la cultura y así participar plenamente en el
futuro, en la construcción de la sociedad del
conocimiento.
Que fantástico sería que los derechos fueran humanos para todos los
ciudadanos, que no se niegue el pasado, que no se pretenda borrar mas la
memoria, primera condición para una identidad sin fracturas, y quizás
como en Chile avanzar con transparencia por el camino de búsqueda de la
verdad histórica y de la justicia.
No se si será cargar mucho mi lista de víspera de reyes pedir que todos
los ciudadanos puedan ejercer su derecho al trabajo, a la salud, a la
educación, consolidando su plena participación en la vida democrática.
Pero en tiempo de cambios, en momentos adonde están permitidas todas las
esperanzas y se reinstala el derecho de soñar, tantas veces negado por
la pérdida de valores y la violencia neoliberal, podemos permitirnos en
víspera de reyes expresar con una fuerte convicción nuestros deseos,
para que progresivamente las ideas se transformen en propuesta, en
proyecto, en acción, para que con realismo, responsabilidad y
participación ciudadana podamos construir todos juntos ya no el país de
los sueños
utópicos sino el que nuestra realidad cotidiana nos permite. Quizás, en
los tiempos que vienen, no sea necesario esperar el día de reyes para
expresar el deseo de cambio, sino que tendremos que arremangarnos todos,
cada día, para vivir mejor nuestro presente y
construir el futuro que elegimos.
Felicidades para todos los niños y para todos aquellos que siguen
reivindicando el territorio de los sueños y de las utopías para
construir el cambio.