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Mirando al futuro: conversaciones con el General
Paris sigue cálido, tormentoso, con su verano pleno de turistas y vacío de franceses. En este comienzo del mes de agosto, la ciudad, que parece liberarse de los peatones y de los automóviles, se vuelve transitable, serena, apacible. Para los infatigables caminadores, que enriquecemos la imaginación con la distancia y los silencios, la ciudad se vuelve entonces plenamente disfrutable. Porque nos envuelve con su estética, su historia, su patrimonio, su luminosidad, valorizadas y potenciadas por la ausencia de millones de vehículos y de personas que la surcan cotidianamente y ese silencio que solamente puede encontrarse en estos días de agosto en Paris. El tiempo entonces se vuelve de análisis, de recuerdos, de miradas al futuro, como las que solía compartir con ese hombre al que nunca le pude decir mi general porque su nombre me evocaba la libertad, la utopía, los horizontes lejanos y nunca el concepto estructurado y autoritario que yo tenia de su antigua profesión. Pero además, porque las dimensiones de su personalidad, su lectura diversa y plural de la realidad, su expresión del afecto, no cabían en ningún uniforme. Me parece que a muchos de sus interlocutores les pasaba lo mismo. Porque era difícil decirle amigo, compañero, general, don Liber, Seregni a secas. Leyendo esa maravillosa nota que el contra almirante Lebel hace aparecer ayer en La República, veo que el pudo resolverlo con un juego de palabras pleno de mutua picardía, a través de la anécdota que relata sobre el general De Gaulle. Yo nunca encontré la palabra adecuada, pero si las miradas, los gestos, los abrazos fraternos. Lebel lo saludaba diciéndole “Mon Dieu, bon soir!!” como en la anécdota de De Gaulle cuando ganó las elecciones, Seregni le respondía siempre “Digame Mon general, nomás”, en un marco de risueñas complicidades, producto de otras inmensas complicidades históricas en beneficio de la patria. Desde hace varios años que una de mis visitas necesarias e impostergables en Montevideo era para compartir amplios y profundos diálogos con Liber Seregni en el Centro de Estudios Estratégicos 1815. En estos días en que se precipitan y organizan los recuerdos, me doy cuenta que en esos encuentros solo hablamos del futuro, del cambio, de la prospectiva, de la innovación. Como en aquellos diálogos que tuvimos con Raúl Sendic, aquí en Paris, en sus últimos días, donde todas las conversaciones estaban centradas sobre las posibilidades del desarrollo científico y tecnológico para el Uruguay y para la región, adonde todo era futuro. Será que las grandes personalidades al percibir el limite de su ciclo vital trascienden su realidad poniendo su mirada mucho mas allá de la vida?, proyectando su imaginación al futuro, viendo la realidad con mas nitidez, sin ataduras del pasado, sin compromisos del presente ? Liber Seregni era un hombre de sólida lectura analítica y una mirada clara hacia el futuro, ambas actitudes matizadas con las palabras profundamente lucidas y afectivas de quien ya fue capaz de trascender los conflictos que genera el poder. Siempre estos diálogos me dejaban una lectura diferente y profunda de las cosas, un sabor a querer saber mas, como las que encontrara en lo mas profundo de la selva compartiendo diálogos nocturnos con los shamanes jíbaros. Seregni era un shamán, un hombre que veía lejos. Apasionante para el dialogo, con una visión geopolítica, una mirada estratégica, política, ética y humana que le daban una lectura diferente de la realidad y perfectamente adaptada al contexto local. Son pocas las personas que logran escapar a las modas, a las tendencias, a los sitios comunes y entonces se vuelven individuos excepcionales. Porque observan la realidad desde ángulos diversos y eso hace que sean capaces de generar puentes, accesos, contactos, sabiendo mantener a su vez una distancia reflexiva. Pero son aun menos los que desde esa lectura plural son capaces de implicarse responsablemente entre los intersticios de la realidad para transformarla, aun perdiendo su libertad. Por eso es que el último gesto cívico de Seregni tiene un significado mayor, de fuerte contenido simbólico. Hacía varias semanas que sabíamos que estaba muy enfermo y el inmenso esfuerzo físico de ir a votar en las elecciones internas de los partidos fue una lección de democracia, de coraje, de apuesta a un futuro en el que quería incidir, aun sabiendo que no estaría presente. Mientras que otras figuras políticas preferían no sufragar, quizás para dejarle la "derecha" de la historia al General. Es muy difícil expresar conceptos desde la emoción y mas aun lograr que esas palabras tengan una dimensión transportadora de la imagen con la que pretendemos llegar hasta el imaginario de los otros. El sentimiento que produce la desaparición de una persona con la que se compartieron momentos importantes de la vida siempre produce un fuerte impacto, una sensación de vacío, de impotencia. El proceso del duelo nos permite ubicar a los que se fueron en los espacios imaginarios que ya no pertenecen a la vida, ese tránsito imaginario entre lo que es probable, los hechos de la vida y lo irreversible. El difícil proceso de colocar los recuerdos en los espacios desde donde ya no hay retorno. Sin embargo, ciertas personas al fin de su ciclo vital legan actitudes, gestos, recuerdos, que los trascienden y le dan a su vida un espacio social de eternidad. En un momento de tanta crisis de valores, de tanta fragilidad, de la que no somos muchas veces concientes, estos momentos de duelo, de reflexión sobre nuestra propia vida, son cruces de caminos y de esperanza. Porque desde que la modernidad nos reafirmó en los valores del individualismo y la evolución de la sociedad fue diluyendo las redes familiares, o el neoliberalismo introdujo esa reductora y perversa mirada del individuo centrada en su omnipotencia económica y de pronto llega la posmodernidad y nos dice todo vale, nos fuimos sumergiendo en una realidad cuya lectura se volvió cada vez mas compleja y caótica. Entramos en una crisis de valores. Quizás por habernos orientado reductoramente en el ilusorio e inmenso poder virtual del individuo y perdido la noción de la fragilidad personal, social y medioambiental que tenemos como especie. Por eso la construcción de alternativas que nos permitan encontrar nuevos caminos de existencia pasa en parte por generar la identificación y la práctica de valores que sustenten y consoliden las redes de la existencia individual, social y medioambiental. Al disminuir la omnipotencia del individuo, valorizar las redes de la solidaridad y la práctica de la libertad quizás podamos encontrar en esos caminos algunas respuestas que nos iluminen la vida. Estas luces plurales, multicolores, que nacen del pensamiento fecundo de los individuos nos proyectan al futuro, nos abren horizontes, terminan con la reductora mirada de la crisis, reducen su impacto, porque la relativizan. Pero además nos abren otras zonas del pensamiento, nuevos caminos analíticos que generan alternativas. Porque también hay luz en otros territorios de la vida. Podríamos identificar en Seregni el símbolo del gravísimo error de un sistema político, el ejemplo de la solidez de las convicciones democráticas, al ser humano comprometido profundamente con su pueblo y con la historia. Seguramente es todo esto y mas pero solo el tiempo mostrará el espacio que ocupará en el imaginario colectivo cuando sus cenizas se dispersen hacia todos los rincones de la patria desde la Meseta de Artigas. Hoy simplemente yo quisiera retener una palabra-imagen que inventara Eduardo Galeano para calificar el rasgo dominante de Liber Seregni. Le llamó seregnidad, a una equilibrada y perfecta unión entre la serenidad y la dignidad. La sabiduría, como se la llamaba en los tiempos en los que el conocimiento y la experiencia de los adultos mayores eran valores reconocidos y transmisibles. Esta sabiduría que incorporamos, quizás difunda, multiplicándose en individuos dignos y serenos, lucidos y responsables, éticos y afectivos que inunden el país, la región y el planeta, una pandemia de alternativas y esperanzas para construir desde lo mas pequeño y cotidiano, un mundo mas Liber, mas justo y solidario que el que heredamos. Gracias General.
Desde Paris,
Francia
- Fernando Lema.
http://www.fernandolema.com.ar | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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