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1410 AM Libre - 02/03/04

La caída del gigante: del desarrollo a la regresión

Cuando el estado mas poderoso del mundo se muerde la cola.

 

A un año de la tan anunciada catástrofe norteamericana en Irak, operación montada bajo la reducida óptica ideológica del gobierno norteamericano, fundada en falsas argumentaciones que fueron acompañadas por los gobiernos de España y del Reino Unido al comienzo, y mas tarde, por algunos otros países que entrevieron las posibilidades de repartirse un botín al que nunca pudieron acceder, la administración Bush no deja de sorprender al mundo.

En este año transcurrido, las sociedades del mundo pudieron descubrir con inquietud, tristeza y asombro, que el estado mas poderoso del mundo puede permitirse organizar bajo falsos pretextos una invasión violatoria de los tratados internacionales sin ninguna aprobación de las NNUU. Y que a pesar de ser descubierto rápidamente en sus mentiras, el Estado mas poderoso del mundo no se retracta ni se excusa, sigue adelante con su invasión y su proyecto. Que no importan los muertos propios o ajenos, que ya se cuentan por miles, y ayer se vivió una jornada particularmente dolorosa para el pueblo Iraquí, sino seguir adelante con un plan de concepción ideológica reductora en algunos aspectos, neocolonial en otros, con un gran despliegue tecnológico-propagandístico y con una mirada bien puesta en los beneficios financieros.

 

Esta invasión de Irak y la consecutiva destrucción de la inmensa complejidad política y social de una nación milenaria, que conduce progresivamente a una terrible guerra civil y a conflictos regionales de una incalculable dimensión, frente a los ojos de la opinión publica del mundo, resulta regresiva, violenta, primitiva, inconcebible en los albores del siglo XXI. Sobretodo después de un siglo XX, tan difícil, para los derechos humanos, para los mas pobres, para las minorías, para la justicia social, para la paz del mundo, en el que a pesar de las dificultades no se abandonaron los ideales del progreso, lo que permitió a todas las sociedades concebir un mañana de esperanzas, mejor que el presente que les tocaba vivir.

 

La semana pasada, en un paso mas de este camino fuertemente ideologizado y regresivo, el gobierno de los EEUU sacudió a la comunidad científica mundial con un anuncio que prohíbe a las revistas científicas de ese país publicar artículos de investigación procedentes de Cuba, Irán, Libia y Sudán, una medida extrema que ni siquiera fue adoptada contra los científicos de la Unión Soviética y los países del este de Europa, durante los momentos mas críticos de la guerra fría.

La Secretaría del Tesoro de EEUU encontró que la publicación de artículos de Irán, Libia, Cuba y Sudán viola el embargo comercial que pesa sobre esos países.

 

Pero el funcionario de la Secretaria del Tesoro encargado de poner en practica esta política, en una reunión que congrego a mas de 30 editores de revistas científicas el 9 de febrero de este año, en Washington, fue aun mas lejos que la prohibición al mencionar que los científicos norteamericanos que colaboraran con sus colegas iraníes serian perseguidos por la justicia, informa el semanario científico Nature del 19 de  febrero. Será el macartismo sin Mc Carthty?

 

La respuesta de la comunidad científica, que no se hizo esperar, inclino la balanza hacia los defensores de la libertad de expresión. A pesar de que la violación de la ley de embargo de comercio puede implicar la imposición de una multa de hasta 50.000 dólares y 10 años de prisión, la mayoría de las asociaciones y revistas científicas se negaron a cumplirla. Sin embargo unas 100 revistas norteamericanas, esencialmente del Instituto de Ingenieros electrónicos empezaron a rechazar los manuscritos procedentes de los países embargados.

 

Casi dos docenas de premios Nóbel y mas de 40 científicos de alto nivel de EEUU firmaron una petición en la que acusan al presidente Bush de “despreciar y suprimir el conocimiento científico”. Porque esta medida adoptada no es mas que la parte visible de una política por medio de la cual la administración Bush detuvo el funcionamiento de los comités científicos, censurando resultados y disolviendo las comisiones asesoras.

 

El sistema científico tiene como tarea central observar la naturaleza y deducir las leyes que explican su funcionamiento. El sistema político debería tomar en consideración las orientaciones emanadas del sistema científico para adaptarse y transformar el entorno natural y social respetando esas leyes y recomendaciones. Un sistema político que pretende interpretar le naturaleza y la sociedad de acuerdo a sus intereses ideológicos o exclusivamente económicos esta falseando la lectura de la realidad y se encamina peligrosamente a su destrucción. Esto parece pasar actualmente con los EEUU, con el agravante de ser la nación mas poderosa del mundo y arrastrar con ella una parte importante del planeta.

 

El documento redactado por los científicos norteamericanos declara que el gobierno desconoció sistemáticamente todas las recomendaciones científicas que alertaban sobre la calidad del aire, las medidas sanitarias o sociales a adoptar con inmensas consecuencias sobre la vida humana.

El país dejo de funcionar para la sociedad norteamericana, la administración republicana se ocupo de defender sus propios intereses ideológicos o empresariales. Y no solamente las sociedades planetarias pagan el precio de esta irresponsabilidad, ilustrada por la posición norteamericana frente a los acuerdos internacionales, sino que ya empiezan a sentirse las consecuencias dentro del territorio de los EEUU.

 

La medida recientemente adoptada no solo resulta contradictoria con la libertad de expresión invocada por la constitución norteamericana sino que transgrede un principio inquebrantable de la comunidad científica, el de la libre circulación del conocimiento y de las ideas y penaliza al sistema científico norteamericano, principal beneficiario de la libre circulación del conocimiento. Porque en realidad desde hace mucho tiempo que la circulación de las ideas y del personal científico fue convirtiéndose en una concentración convergente sobre el territorio norteamericano. Este es el fenómeno descrito por los ingleses como “fuga de cerebros” y que penaliza fuertemente a las naciones de los países en desarrollo, especialmente en un momento en donde el análisis de la realidad, el conocimiento de la naturaleza y de la sociedad representa un desafío mayor para la consolidación de las naciones.

 

Este pensamiento conservador y anti moderno fuertemente representado por la actual administración norteamericana parece ganar terreno en ciertos sectores sociales pero también en algunos gobiernos europeos. Esto se evidencia en un combate cada vez mas frontal contra diferentes expresiones de la cultura, la reducción de los presupuestos destinados a consolidar el conocimiento científico y el retorno a un pensamiento moral muy próximo al de los medios religiosos mas conservadores.

 

En este momento el personal del Instituto Pasteur esta concentrado a unos metros de aquí, sobre el Boulevard Pasteur pidiendo mas presupuesto para la investigación. Esta semana cientos de responsables de laboratorios en Francia dejaran de asegurar sus funciones administrativas, como protesta frente a la negación de fondos para el desarrollo de la investigación.

 

Pero por otra parte la sociedad civil que se organiza frente a esta ruptura de los caminos del futuro, converge con otros movimientos sociales y políticos en busca de alternativas para este mundo caótico.

Ayer justamente el director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavía declaraba que “están dadas todas las condiciones que en el pasado originaron cambios históricos, pero esta vez tienden a converger” "Varias cosas produjeron históricamente los  cambios. El interés personal progresista, la presión social, el liderazgo político, las crisis y catástrofes..Ahora surgen señales de que todos esos factores confluirán ", dijo Somavía, de nacionalidad chilena.

"Es difícil predecir cuándo ocurrirá esa convergencia. Normalmente, eso ocurre cuando existe un grupo lo suficientemente amplio de personas luchando por las mismas ideas", agregó al presentar en Londres el 24 de febrero el informe de la Comisión Mundial sobre la Dimensión Global de la Globalización, un cuerpo creado por la OIT.

El funcionario consideró que en el informe están presentes todos los ingredientes para un cambio en el proceso de globalización, si bien las recomendaciones no lo provocarán por sí solas.

 

Sin lugar a dudas que estamos en presencia de un importante momento de la historia mundial. Un momento en que es necesario interpretar las nuevas reglas y establecer los acuerdos que hagan posible el surgimiento de un nuevo mundo. Un mundo que tome en consideración todos los elementos de la compleja realidad en que vivimos. Que permita remplazar la violencia por la negociación, la injusticia social por la equidad, la opresión por el respeto a los derechos de los ciudadanos, la destructora inseguridad de la guerra por una cultura de paz, instalada firmemente en la conciencia de las sociedades.

 

Las señales que anuncian que llego la hora del cambio se multiplican y es cada vez mas necesaria la participación de todos para crear el nuevo mundo en el que podrá reinstalarse la seguridad, la confianza, el desarrollo, el respeto a la diversidad, el conocimiento, como ejes de la vida, en busca de los nuevos equilibrios de la supervivencia planetaria.

 

Mientras tanto el gigante se debate en medio de profundas contradicciones internas que no podrá superar desde la lectura reductora y simplista que niega la existencia compleja de la realidad, cuyas reglas no son las que imponen los gobiernos, son las de la naturaleza, las que la ciencia tiene como finalidad interpretar.

 

 Desde Paris, Francia - Fernando Lema. http://www.fernandolema.com.ar


 


 

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