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Wednesday, 14 November 2018
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Discontinuidades y perspectivas PDF Imprimir E-mail
Por extrañas razones que probablemente obedezcan a la discontinuidad con que nuestro cerebro analiza la realidad, no vemos el mundo como una secuencia continua de eventos sino como una sucesión de fracturas que nos dan una imagen fragmentada de la
realidad.

Vemos el mundo en diapositivas en lugar de integrar la información en una dinamica continua, tal como es la realidad. Quizas por esa razon es que necesitamos hacer balances, definir puntos de inflexión, festejar el fin de una etapa o el comienzo de otra cuando en realidad no se produjo tal quiebre.

La semana pasada escuchamos y leimos balances, resúmenes de un ciclo que arbitrariamente pareciera terminar el 31 de diciembre. Sin embargo, en esa necesidad de discontinuidades analíticas surge frente al balance su contrapartida, la dimension de lo
deseado, las perspectivas, las lineas de horizonte.

Y en un momento historico de tanto dolor generado porla violencia, por la guerra, por los cataclismosgeológicos que nos hacen tomar plena conciencia de lafragilidad humana, aun mayor en el terreno de lainjusticia social, las perspectivas nos abren horizontes de esperanza. Sobretodo cuando las miramos desde nuestras latitudes adonde se abrieron ventanitas de sueños y utopias, desde que las diferentes sociedades de los paises del Mercosur decidieron, expresándose democráticamente, transformar ese terrible vacio dejado por la posmodernidad y esa herida social causada por el neoliberalismo economico, en un futuro de esperanzas.

Pero si bien la esperanza nace de la expresión humana de los deseos no puede construirse sin un sólido análisis de la realidad, sin un método que haga posible el cambio, sin las técnicas adecuadas que permitan transformar los sueños en realidades,
manteniendo de todas maneras siempre el sueño renovado como un atractor hacia el futuro.

En los años precedentes las esperanzas se fueron agotando y la incredulidad y el escepticismo se  transformaron en el elemento dominante de nuestras sociedades. La gente en su desesperación emigraba hacia destinos desconocidos, se deslizaba sin quererlo hacia diferentes formas de marginación social y la violencia se instaló poco a poco en una sociedad que perdió las referencias del  futuro, los sueños, las utopías y la esperanza.

Porque en medio de la dilución de valores sociales que se impulsaban desde un pensamiento adonde la consigna es todo vale, la victoria es del mas fuerte, la
solidaridad es un valor secundario e innecesario y de una organización gubernamental que pretendió dejar librada a las leyes del mercado la compleja organización de la sociedad, no habia espacios de futuro, todo era caos, crisis, incertidumbre. Mas aun
porque el pensamiento dominante no tenia contenido, no propuso alternativas, no respondió a las preguntas cotidianas de la gente. Pero que además se agravó
cuando en la practica de la gestión cotidiana de la vida el neoliberalismo económico se reveló un fracaso que precipitó a las sociedades en la mayor crisis de
su historia.

Fue como con aquella conocida frase de Bertold Bretch que Uds deben recordar y que empezaba. "primero se llevaron a los comunistas, pero como yo no tenia nada
que ver con ellos no me importó, después se llevaron a los judíos y como yo no era judío, tampoco me importo, después vinieron a buscar a los vecinos "... y así
sigue ese pensamiento que ilustra tan bien nuestra incapacidad para ver el peligro del poder impidiendo poner en marcha los mecanismos de respuesta, de
solidaridad, que nos protejan de la opresión y la injusticia.

Los mecanismos y las políticas  neoliberales generan cada vez mas pobreza en el mundo desde hace mas de cuarenta años, primero en Africa, continente destrozado por la colonización y el neoliberalismo, luego en la mayor parte de los países de América
Latina. Mas tarde siguió con la Argentina , un pais con inmensas riquezas que de pronto vio sumergida a mas de la mitad de su población en la miseria. Y hace apenas un poco mas de dos años que llegaron las consecuencias del neoliberalismo económico con toda su violencia a nuestro país.  Algunos pudieron negociar, adaptarse e impulsar las
definiciones para un cambio que hoy parece que podría alcanzarnos a todos. Sin embargo muchos quedaron completamente excluidos de la vida social, laboral, de
los circuitos de la educación, de la salud.  Ahí parecía morir la esperanza, que se observaba en la mirada de la gente que cotidianamente recorre la ciudad buscando sobrevivir, en los niños malabaristas obligatorios de las esquinas, en los pequeños
vendedores de flores que no van a la escuela, en la gente que ya no asiste mas a los servicios de salud, en los miles de jóvenes que escapan por la droga o el alcohol a la desesperanza.

Pero de pronto rebrotó con la primavera un tenue hilo de esperanza que no se debe defraudar desde lo gubernamental,  pero mas que nada debe consolidarse
desde la sociedad, poniéndose en marcha, organizándose para identificar los problemas y proponer soluciones, participando plenamente en la construcción del futuro
de sus deseos, sueños y necesidades.

Esa construcción del cambio seguramente comenzará desde lo mas pequeño, desde lo cotidiano, desde lo que tantas veces escapa a las complejas estructuras del Estado cuyos ojos y oídos estuvieron siempre tan lejos de la gente.

Por eso en este momento de esperanzas infantiles renovadas en la noche de reyes no vendría mal que los adultos también pusieran en sus zapatos una lista de
sueños, de aspiraciones, de necesidades, de actividades necesarias para empezar este año a concretarlas, expresándolas, organizándose, buscando las herramientas, los mecanismos, los canales a través de los cuales pueda lograrse la transformación de su
realidad.

Yo, que sigo creyendo en los reyes magos, es decir en la expresión del deseo como un elemento central, como el primer paso del camino de la transformación, y
teniendo el privilegio de poder expresarlos públicamente quisiera compartir algunos de mis sueños con Uds., porque quizás podamos todos juntos
transformarlos en realidades.

No se imaginan como desearía que la prensa fuera cada vez mas libre, mas seria y responsable. Es decir que no sea una herramienta conspiradora al servicio de
algunos intereses para difundir muchas veces mentiras o calumnias, tomando como rehenes a los ciudadanos, sino que ayude a construir opinión publica, que sea
una herramienta de la inteligencia social para construir amplios espacios democráticos, que sea educativa, bien informada, con periodistas cuyo salario esté en acuerdo con la inmensa responsabilidad de su función.

Como desearía vivir en una sociedad en la que las mujeres pudieran beneficiar de la misma manera que los hombres de sus derechos, sin ingresar necesariamente por los trillados senderos masculinos tantas veces plenos de errores y de violencia.

Como quisiera que todos los niños, todos no algunos, pudieran adquirir la condición de seres humanos, es decir que puedan tener acceso a la educación, a la salud, a la cultura y así participar plenamente en el futuro, en la construcción de la sociedad del
conocimiento.

Que  fantástico sería que los derechos fueran humanos para todos los ciudadanos, que no se niegue el pasado, que no se pretenda borrar mas la memoria, primera condición para una identidad sin fracturas, y quizás como en Chile avanzar con transparencia por el camino de búsqueda de la verdad histórica y de la justicia.

No se si será cargar mucho mi lista de víspera de reyes  pedir que todos los ciudadanos puedan ejercer su derecho al trabajo, a la salud, a la educación, consolidando su plena participación en la vida democrática.

Pero en tiempo de cambios, en momentos adonde están permitidas todas las esperanzas y se reinstala el derecho de soñar, tantas veces negado por la pérdida de valores y la violencia neoliberal, podemos permitirnos en víspera de reyes expresar con una fuerte convicción nuestros deseos, para que progresivamente las ideas se transformen en propuesta, en proyecto, en acción, para que con realismo, responsabilidad y participación ciudadana podamos construir todos juntos ya no el país de los sueños
utópicos sino el que nuestra realidad cotidiana nos permite. Quizás, en los tiempos que vienen, no sea necesario esperar el día de reyes para expresar el deseo de cambio, sino que tendremos que arremangarnos todos, cada día, para vivir mejor nuestro presente y
construir el futuro que elegimos.

Felicidades para todos los niños y para todos aquellos que siguen reivindicando el territorio de los sueños y de las utopías para construir el cambio.

 

 Desde Montevideo, Uruguay - Fernando Lema. http://www.fernandolema.com.a

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