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Monday, 16 July 2018
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Fernando Lema (Investigador Instituto Pasteur- París) dialoga con Sonia sobre los transgénicos en Uruguay y el mundo.

Transcripción de la entrevista
BRECCIA: Para mí estar con Fernando Lema siempre es un enorme placer y además hablar de temas nuevos. Gracias por estar Fernando.
LEMA: Gracias Sonia, son temas nuevos y de futuro.
BRECCIA: Jeremy Rifkin dice que la Física y la Química que dominaron el siglo XX están dando paso a la era de la Biología. La era de la biotecnología que plantea preguntas fundamentales sobre los seres humanos y el espacio público se está viendo ocupada rápidamente por un amplio debate entre quienes creen que es un renacimiento biológico y quienes alertan sobre la llegada de una civilización ligada a la eugenesia comercial.
LEMA: ¡Qué pena que el debate no sea más amplio! Un debate donde toda la sociedad que está implicada en las consecuencias y en los beneficios de las biotecnologías no sea mucho más protagonista del tema.
Aquí tenemos justamente el caso concreto del maíz transgénico que pasó por el costado de la sociedad y a pesar que hay un interés del Poder Ejecutivo de regularlo y una comisión investigadora, hay una serie de medidas legislativas de protección del medio ambiente que en principio deberían ser adoptadas en un país que se define como país natural. Un logro que en un comienzo estaba algo vacío y que de a poco se ha ido llenando con familias productoras de miel, gente que produce productos orgánicos, el beneficio de los productores de ganado, en un país donde las vacas comen pasto. Esto es una maravilla en los países del primer mundo donde las vacas están estabuladas y comen ensilado todo el año. Este alimento produce una carne blanca que difiere del sabor de la carne natural... todo esto es una riqueza incalculable. También tenemos los vinos, el arroz y de pronto descubrimos que por razones coyunturales, de carácter comercial o también por presiones mucho más internacionales que escapan de nuestras fronteras aparecen los transgénicos. Qué casualidad que en Europa se producen las mismas movidas de penetración de los transgénicos a pesar de la fuerte resistencia y de pronto en América Latina comienzan los mismos movimientos y en Uruguay están los contenedores en la Aduana con el maíz transgénico con los insecticidas que van a servir a que se produzca mejor ese maíz. Y no pensamos que de pronto en este país natural, que es una excepción en el planeta, producimos miel por 14 millones de dólares de exportación. Producimos más miel que vinos de exportación y ese rubro tiene una condición muy particular: nadie compraría una miel que estuviera etiquetada con polen transgénico. El 60 % de los consumidores de miel exigen que no tenga ningún contamínate transgénico, es gente que quiere un producto natural.
Entonces tenemos una multitud de familias que viven produciendo miel de una manera artesanal, que crearon cooperativas, federaciones de productores y de pronto les comprometemos la producción. ¿Esta medida será a largo plazo una estrategia, una política que conduzca a generar nuevos horizontes en esa acumulación de inteligencia, de valor agregado intelectual que tenemos que hacerle al futuro del país? Seria la pregunta a hacerse.
Ahora, del punto de vista técnico, ¿qué es un producto transgénico?
Yo no voy a entrar en esto de lo técnico pero recordemos un poco. En ese genoma, en ese paquete de información que tiene cada célula, las biotecnologías logran insertar otros fragmentos de codificación que producen resistencias, que producen ciertos beneficos productivos, que generan especies híbridas. Esto se llama transgénicos que tienen un gen incorporado de otra especie, una planta, un animal y tienen una multitud de posibilidades de aplicación algunas maravillosas.
Pero en el ámbito productivo las plantas transgénicas aparecen como ventajas comparativas en relación a otras especies pero ¿para qué? 
Escuché los argumentos y en particular los del presidente Bush donde se decía: "las plantas transgénicas van a salvar del hambre al mundo". ¿Cómo va a suceder esto si en los países con exceso de producción en el mundo no existe hambre? El hambre se debe a los problemas de gestión de la tierra, a los manejos de la tierra productiva y que el 21 % de esas tierras agrícolas están destinadas a dar de comer a los animales del primer mundo. Entonces los problemas son de gestión mucho más que de generar nuevas especies con mayor capacidad de producción. Este sería un aspecto, no vamos a entrar en el detalle si son nocivas o no las platas transgénicas pero hay una evidencia de que si hay un insecticida incorporado que destruye determinados insectos entonces las abejas van a tener mucha dificultad cuando quieran hacer miel del polen del maíz de sobrevivir al insecticida que esta específicamente dedicado a matar un lepidóptero en particular y pareciera que esa especie no esta muy difundida en el país o directamente no existe fue hecho para Europa.
Hay otra historia nosotros no pensamos en los transgénicos que precisaríamos para el desarrollo nacional y mas bien están incorporados a otro pensamiento que esta en el fondo de nuestra historia y es que siempre pensamos con la cabeza de afuera, modelos que fueron pensados para otras latitudes, para otro desarrollo, para otros intereses y que está muy bien que ellos lo hagan pero es riesgoso que lo hagamos nosotros.
Por varias razones: Por un lado, lo del monocultivo, abrir una frontera nueva donde incorporamos nuevos pesticidas, nuevas plantas que se difunden rápidamente en el eco sistema, donde hacemos un monocultivo que elimina justamente la diversidad que es el gran valor, la competencia por la diversidad es el gran valor de la supervivencia de las especies. De pronto hacemos un monocultivo porque productivamente es valioso por un cierto tiempo y entonces aquí viene lo que es algo poco ético y políticamente poco ético también incorporar estas técnicas nuevas que comprometen el futuro, horizontes productivos del país en vez de una amplia consulta donde la gente sepa lo que esta pasando en el país y decida que país quiere y porque además se esta hipotecando de alguna manera el futuro ¿Es posible dar marcha atrás una vez que se dio el paso adelante?
BRECCIA: ¿Se puede o no?
LEMA: Son muchos años, hay mapas que se están haciendo en este momento en la unión europea que muestran que como el porcentajes es variado de plantas transgénicas se comprometen otros sectores de producción y entonces aparecen contaminantes transgénicos que hipotecan la producción. En nuestro caso del ganado, del arroz, los vinos, la miel. Entonces realmente vale la pena apostar a ese modelo de producción, al monocultivo, al todo agrícola o a apostar a un país diverso, a un país plural a un país participativo donde la gente elabore el país que quiere con la tecnología que quiere.
BRECCIA: ¿La gente ha resistido en Europa esta tecnología sin embargo lo hace con o sin éxito?
LEMA: Hay dos tipos de resistencia: una originada por el temor a todo avance a todo desarrollo tecnológico que es una resistencia algo conservadora, tienen temor a lo nuevo. El problema no esta ahí, estos son maravillosos descubrimientos se abren fronteras fantásticas para el crecimiento, para incorporar nuevos valores pero el problema no esta ahí, el problema esta en como esas nuevas tecnologías las incorporamos a eso que tenemos y lo que queremos. Es decir al país que queremos tener, no podemos inventar un país de Monsanto, de multinacionales que piensan para otras latitudes y otros medios de producción, tenemos que generar el país que necesitamos sobre el subsuelo que tenemos, sobre el suelo que tenemos, sobre el mar que tenemos. Es esa nuestra riqueza y sobre esa riqueza pensar que queremos hacer, como lo queremos transformar con las mejores tecnologías, con lo más avanzado, con la inteligencia de la gente, es decir con la educación, con la formación, con la apuesta que no se vaya la gente, que se quede y se forme para transformar el país y esa es la apuesta. No es la apuesta de traer la semilla, ponerla en la aduana y vendérsela a los productores ahora más barata porque hay que introducir, porque es una apuesta política, hay que ganar terreno, hay que sembrar mas extensiones pero todo lo demás, los terrenos que comprometemos, los suelos que se pueden contaminar, la eliminación de ciertas especies en un delicado equilibrio, la naturaleza es extremadamente delicada, y en el reduccionismo productivo del hombre se apuesta en una dirección, se apunta en una dirección y se masacra el resto sin pensar que sin que es en el juego de la diversidad, en el juego esa multiplicidad de equilibrios pequeños que se van gestando está la vida. Es esa la vida, es la diversidad, los equilibrios nuevos, la apuesta a un futuro pero no solo a uno futuro a muchos futuros.
BRECCIA: Gracias por haber estado Fernando.
LEMA: Hasta Pronto
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